Leyendo entre viñas: el terroir de l’Alt Empordà (2)

Leyendo entre viñas: el terroir de l’Alt Empordà (2)

En nuestra eno-experiencia por el Empordà tuvo un papel especial la visita a la Bodega La Vinyeta – de nuevo un proyecto familiar- que es fruto del esfuerzo de una pareja de ingenieros agrónomos de Barcelona -Josep Serra y Marta Pedra-, especialistas en viticultura y enología y que constituye un proyecto empresarial integral, en el que el vino es sólo una de las ramas del modelo que incluye la producción de huevos, la elaboración de aceite y vinagre, la preservación de una especie autóctona de gallinas, la elaboración de miel, de quesos e incluso de conservas.
A la llegada a la bodega fuimos recibidos con una copa de su Heus Blanc 2016 un ensamblaje de 4 variedades autóctonas: Garnatxa blanca, Xareŀlo, Macabeo y Moscat y Malvasia. Un blanco expresivo, de aspecto visual juvenil, con buena expresión de fruta blanca matizada por notas cítricas y un paso por boca fresco, bien perfilado, con materia, buena sensación de acidez y notable longitud.
Ubicados en el municipio de Mollet de Peralada, el proyecto comenzó con apenas 4 hectáreas de viñedo y evolucionó hasta las 30 has. actuales en propiedad aunque controlan 35 has. más en alquiler y la mitad de las parcelas que trabajan son viñas viejas, de más de 50 años. Cuentan con 20 variedades de las cuales 11 son tradicionales incluyendo las cariñenas y garnachas, la macabeo, la moscatel, la xarel·lo,…
Un hecho esencial fue la construcción de la bodega en el año 2006.
De la mano de Josep Serra fuimos conociendo las diferentes líneas de trabajo de la bodega, incluyendo el proyecto “microvins” basado en elaborar vinos de variedades autóctonas procedentes de variedades autóctonas de viñedos muy viejos. Pudimos disfrutar de 2 blancos elaborados con cariñena blanca, el primero fermentado en barrica de acacia y el segundo de castaño. Ambos están todavía en bodega, y mostraron caracteres diferenciados, desde el vinificado en acacia, procedente de Espolla, sobre suelos de pizarra, en parcelas con poco “suelo” y que marca cierta cremosidad pero también notable fluidez en boca al vinificado en castaño, con la huella del paso por madera más evidente, con matices ahumados, seductora mineralidad y buena acidez.
Comenzaron a vender sus elaboraciones en 2007. Elaboran unas 200.000 botellas. Trabajan en ecológico y está en proceso de certificación.

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De izq. a dcha.: Zoltan Nagi, Beatriz Casares, Josep Serra (La Vinyeta) y Nuria Barrachina (Grupo Torres)

Tienen una amplia variedad de suelos, desde los sedimentarios, pasando por los pizarrosos –con pizarras fragmentadas-, cuarzo,….
Durante el paseo por la finca pudimos ver los viejos olivos con los que hacen sus aceites, con variedades como la autóctona argudell, o la verdal, que se remonta a la época griega o la ancestral corivell. Estas aceitunas dan vida a aceites con carácter y notable personalidad.

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Durante el almuerzo, en la misma bodega, conocimos otros proyectos del Empordà y que ahora relataré brevemente.
1. Mas Llunes: un proyecto que cuenta con alrededor de 80 has., el 50% en laderas de pizarra y el 50% con suelos aluviales. Comenzaron en una vieja bodega en Garriguella y de 1965 hasta el año 2000 formaron parte de los viticultores de la cooperativa local.
Cuando constituyeron la bodega adoptaron el nombre de la Finca donde está la bodega, Mas Llunes. Trabajan en producción integrada y elaboran unas 120.000 botellas, el 25% de blancos y el resto de tintos con una pequeña producción de vinos dulces.
2- Cellers d’En Guilla, ubicado en Rabós, una bodega cuyos propietarios provienen del Penedés y cuentan con viñas viejas (de al menos 30 años de edad) con garnachas, macabeo, muscat y cariñena tinta. Elaboran unas 40.000 botellas de 7 vinos con un potencial máximo de unas 80.000 botellas y trabajan actualmente sólo con uvas de viñas en propiedad.
3 – A continuación nos fue presentado el proyecto de Torres en Empòrdà, concretamente dentro del concepto 7 Magnifics. En esta zona trabajan las dos variedades dominantes en la comarca –cariñena y garnacha– conscientes del paisaje en el que elbaoran y de la influencia clave de la Tramontana.

En la cata durante el almuerzo probamos de Mas Llunes su gama de vinos singulares (Singulars) su garnatxa roja 14.01, 100% Garnatxa roja que proceden de la selección de cepas de más de 70 años del paraje de Fontanilles, sobre suelos de pizarra. De color dorado pálido presenta destellos metálicos y una nariz de fruta blanca en sazón, con matices anisados. En boca es un vino goloso y expresivo, perfilado con una atractiva acidez.
De Cellers d’En Guilla comenzamos degustando su Vinya del Metge rosat 2014, que pasó 3 días por maceración prefermentativa y se vinificó en INOX, con una producción de unas 7.000 botellas. Este rosado procede del ensamblaje de Garnatxa roja y garnatxa negra, de color cobre pálido y con una nariz expresiva, con frutilla roja fresca en boca tiene un paso franco y fresco y buena expresión frutal.
De esta misma bodega degustamos el tinto Bruel de l’Estany 2014, con un ensamblaje de garnacha y cariñena (más garnacha que cariñena) que se cría 12 meses en barricas de roble francés de 300 l de 2º y 3er año. Las variedades se crían por separado y se ensamblan al final y una vez embotellado el vino reposa otros 12 meses en botella.
Pudimos catar de 7 Magnifics su Somiadors 2014 (la primera añada de este vino) elaborado con un 70% de cariñena y un 30% de garnacha. Es un vino en el que se emplean diferentes cariñenas de la zona del Cap de Creus y en el que se presta especial atención a la maduración de la uva – evitando los toques vegetales que puede presentar la cariñena- y que macera 8/10 días buscando extraer su expresión frutal. Se busca también su ligereza, diseñando una estructura ligera y para reforzar su carácter frutal la garnacha se trabaja en INOX y la cariñena pasa solo 8/9 meses de en barricas de 2º uso.
Concluimos los tintos de la cata con el Rhodes 2014, de nuevo del Celler Mas Llunes fruto del ensamblaje de 60% de cariñenas muy viejas, de más de 100 años, un 30% de garnacha y un toque de cabernet sauvignon. El suelo del que proceden las uvas es pizarroso. Pasa 10 meses en barricas de roble francés de 1º, 2º y 3er año y se elaboran solo 5.000 botellas. Un vino con frescura y presencia sin renunciar a la madurez, con buena fruta y un tanino dulce y carnoso.
El final del almuerzo dio paso a una serie de vinos dulces, comenzando por el Moscatell d’Emporda del Celler d’Espolla, elaborado con moscatel de Alejandría añadiendo alcohol vínico a mitad de la fermentación. Quedan solo 3 cooperativas en el Emporda, ésta, con más de 200 has. controladas y alrededor de 100 socios dispone de un enorme patrimonio enológico.
Seguidamente probamos, de la misma bodega, la garnacha SoliSerena, elaborado con garnacha blanca y rosada a partir de una vieja solera de más de 50 años y que luego pasó algo más de un año en damajuanas. La fermentación del vino se paró -por adición de alcohol a mitad del proceso de fermentación- y pasó por una doble crianza oxidativa, primero en su vieja barrica de roble americano de 600 l y luego durante 800 días en damajuanas. De color ambarino Un vino perfumado, con carácter y notable profundidad.
Tras ello probamos el vino Solera, un vino dulce natural tambien del Celler Coop. d’Espolla, ensamblaje de garnacha blanca y rosada, un vino con crianza oxidativa en depósitos de madera de diversa procedencia y capacidad y con una solera de más de 50 años. De color ámbar algo más oscuro, con una seductora nariz de caramelo y matices especiados, con un paso por boca con carácter y notable profundidad.

El siguiente dulce catado, fue el “Sol i serena de damigiana” de Cellers d’En Guilla en cuya etiqueta reza: “2 anys nit i dia a l’aire lliure de l’Emporda” un monovarietal de garnacha roja de color dorado con destellos verdosos, nariz algo licorosa, golosona pero con profundidad.

Concluimos con el laureado Mas Llunes garnacha d’Emporda, un vino de garnacha roja procedente de una solera de 2002 y con 10 años de promedio en barricas de roble francés de 220 l. Ámbar con destellos rojizos y una nariz expresiva, que recuerda a los “orejones” y a la miel ligera y que en boca muestra notable frescura y dulzor equilibrado.
Pero todavía no había concluido nuestro periplo por el Empordà, nos esperaba aún una excelente cena maridada en el hotel Terraza, en Roses, y la visita al Baix Empordà, de la que me ocuparé en un próximo relato.

Nota: Es importante saber que cuando en el texto uso la expresión “Garnatxa de l’Empordà” hago referencia a la denominación que se hace en la zona de los vinos dulces de licor elaborados con diferentes tipos de garnachas, vendimiadas maduras y pasificadas posteriormente.

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Leyendo entre viñas: el terroir de l’Alt Empordà

Leyendo entre viñas: el terroir de l’Alt Empordà

En compañía de Bonfill Arché Pagés nos desplazamos hasta la viña La Cumella. Allí, a pie de viña, conocimos algo de la historia de la bodega Arché Pagès ubicada en el municipio de Capmany (Alt Empordà). Un proyecto que nace como culminación del trabajo y esfuerzos de 4 generaciones de la familia que han estado ligadas a la viña y al vino. Esa experiencia de vidas ligadas al terruño dio lugar, en 2004, al establecimiento de la bodega. Cuentan con unas 20 has repartidas en pequeñas parcelas en altitudes que oscilan desde los 100 hasta los 120 metros sobre el nivel del mar.

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Vinya La Cumella

Como en otros de los casos que conocimos durante nuestra visita no hay mucha viña vieja ya que se arrancó en un momento en el que “mecanizar” parecía ser la solución para la viña -no solo en la zona, en gran parte de España se sufrió también esta fiebre de industrialización de la viniviticultura- pero al menos con la reconversión se plantó algo de garnacha y cariñena. Con ello la mayoría de viñedo tiene una edad entre 20 y 25 años, abundando los suelos graníticos y arenosos con un tipo de arena compacta a la que allí denomina “sauló”. Es una zona de poca pluviometría y de nuevo con el gran condicionante de la Tramuntana que condiciona incluso la orientación de la viña, buscando que se facilite el tránsito del viento sin que dañe a la planta.
A pie de viña también, vimos las tradicionales paredes de “pedra seca” que son un elemento central de las viñas, piedras que en su mayoría son del granito conocido allí como “ull de serp” y que incluso da nombre a algún vino.

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Sauló (arena compacta)

Visitamos también una parcela recién plantada, pies americanos (140 Ruggieri), muchos de ellos todavía sin injertar, con el propósito de ser injertados de garnacha roja.
Muchos y muy interesantes temas surgieron durante nuestro paseo por las viñas como el impacto preocupante de la yesca o la presencia en las plantaciones tradicionales de uva “para comer” entre el viñedo, sobre todo de la llamada “cardinal, que acompañada en este uso “alimenticio” a la moscatel y a la picapoll, que se usaba fundamentalmente para pasificar.
En la bodega elaboran unas 70.000 botellas que se reparte, aproximadamente, 70% de tintos, 25% de blancos y 5% de rosados.

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Cata en Vinyes d’Olivardots

Tras la visita a Arché Pages nos dirigimos a Vinyes d’Olivardots. En este caso se trata de un proyecto de una familia que no venía del mundo del vino. Carme Casacuberta, licenciada en ciencias químicas y enóloga, y su esposo Antoni Pena, ingeniero industrial, veraneaban en Campmany y eran unos grandes aficionados al vino y comenzaron un proyecto hace apenas 10 años basado basado en unas 4 hectáreas de viña joven, plantada alrededor de la bodega junto a 5 has de viñas viejas. Carlota, la hija de los fundadores nos presentó la apuesta de la bodega que se centra en las variedades autóctonas y juegan con la baza de sus suelos de arena y granito y con las viejas cariñenas (hay incluso un viñedo de 1900) puesto que la recuperación de viñas viejas es cuestión esencial en su proyecto. Las viñas más viejas llegan a los 135 años, con plantaciones de garnacha (blanca y gris) y de cariñena blanca.
La conducción es muy particular, una lira apoyada en unos peculiares soportes de hierro diseñados para hacer frente a la tramontana.
Elaboran unas 35.000 botellas en ecológico (en proceso de certificación) y además de las variedades autóctonas también cuentan con syrah y cabernet.
Tras la visita tuvo lugar en la misma bodega una cata de 4 bodegas de la zona. La primera de las bodegas presente fue Vinyes dels Aspres, ubicada en Cantallops y por ello la más al norte de la comarca. Con suelos que van del granito a la pizarra. La base de sus vinos es la garnacha y algo de cariñena complementada con merlot, cabernet y syrah. También elaboran un dulce elaborado con garnacha gris, a partir de uvas sobremaduradas y envejecido en damajuanas de 20 l. Cuenta con una superficie total de 15 has que en breve ascenderán hasta 17 has.
El primero de los vinos catados fue el Ull de Serp Macabeu 2015, del Celler Arché Pagès, un concepto basado en monovarietales de fincas concretas, este procede de la Finca la Closa, una finca que además de la macabeo aquí incluida cuenta también con algo de cariñena. En un clima notablemente seco y cálido el granito aporta cierta frescura. El vino fermenta en barricas de 500 l y pasa 3/3 meses de crianza. Encontramos cremosidad, matices ahumados y toques especiados. También se trabajan las lías, que aportan sensaciones de azúcar quemado. Los 12 meses de reposo en bodega completan el proceso, con un vino que muestra matices cítricos y cierta mineralidad, junto a una bien definida cremosidad. Su PVP está entorno a los 18/20€.
Tras ello nos fue presentado el proyecto Terra Remota, que yo conocía ya de hacía tiempo, de mi etapa “veremera”. Un proyecto cuya primera vendimia es de 2006, una joven bodega diseñada para trabajar con gravedad, que cuenta con 23 has casi todas sobre suelos graníticos.
El siguiente vino catado fue el Dd’O 6.13. de 2013 de Vinyes d’Olivardots, una cariñena blanca elaborado en Inox y trabajando las lías. Un suelo aluvial formado por piedras de canto rodado y arena. que aporta cierta mineralidad. Con viñas de principios del siglo XX (casi 120 años) y que tiene un PVP aprox. de 15€. Con color casi dorado, y muy personal hay apenas 1000 botellas de este vino que muestra una atractiva fruta confitada, que crece tras dominar una ligera reducción inicial y que cuenta con una excelente boca, fluida, con materia, buenos amargos, cierta mineralidad y mucho carácter.
En tercer lugar degustamos el Blanc dels Aspres 2016, de Vinyes dels Aspres, un ensamblaje de 70% garnacha blanca y 30% garnacha roja y gris. Fermentado en barricas de roble francés de 225 l. y que pasa 5 meses sobre sus lías. Está recién embotellado. Un tinto joven en el que se nota el paso por madera. Nariz sobria pero expresiva y en boca con mucho carácter, paso cremoso, suave mineralidad, bien de acidez, bastante largo y bien perfilado. Sin duda algo de botella le vendrá bien.
Tras ello llegó la hora del primero rosado, el Caminito 2016 de Terra Remota, un monovarietal de garnacha tinta con una producción de apenas 3.500 botellas. Hacen vendimian manual –en cajas de 10 kg-, maceración pelicular, despalillan y se prensa a baja presión. Entre un 10% y un 20% del vino pasa a barricas de roble francés. Con ello consigue un vino de color salmón muy pálido, con una nariz de media intensidad pero muy perfumada, con delicados matices florales y alguna sensación especiada. En boca tiene buen ataque, con nervio, seductores matices de pimienta rosa en el retronasal y notable persistencia. Un vino con notable atractivo. Su PVP es aprox. de 15€.
Seguidamente catamos el primer tinto, el Camino 2014 de Terra Remota, un ensamblaje de garnacha, syrah y un 20% de cabernet sauvignon. Hacen entra 40 y 50.000 botellas de este vino (de una producción total que oscila entre 80 y 90.000 botellas. De nuevo con vendimia manual, doble selección, despalillado y con una maceración larga y con pigeages. El vino se elabora entre Inox y depósitos de madera de 50.000 l. para pasar 12 meses en barricas de roble francés y otros 12 en botella. Un vino de capa media/alta con una nariz muy bien perfilada, que incluye notas de azúcar quemado y delicados toques florales, con una fruta madura pero fresca. En boca el paso es fluido, con un tanino vivo pero bien integrado, buena estructura y bastante longitud. Su PVP es aprox. de 16/20€.
A continuación degustamos otro vino de la misma bodega, el Clos Adrien 2013. 90% syrah y 10% garnacha. Este pasa 24 meses en barrica (barricas de 500 l) y 12 meses en botella. Un tinto mineral, perfumado, con excelente presencia, ligeros tostados, algunas vainillas y una atractiva expresión frutal. En boca tiene buen ataque, cuerpo medio, largo y estructurado. Su PVP es aprox. de 45/50€.
Volvimos tras ello a los vinos de la Vinyes d’Olivardots, concretamente al Gresa 2009, un ensamblaje de Cariñena (40%), Garnacha (30%), Syrah (21%), Cabernet Sauvignon (9%) y que fue la primera marca que se elaboró en la bodega. Las uvas proceden de una viña cercana a la bodega. Se cría durante 18 meses en barricas de roble francés (nueva en un 20%) y entre sus objetivos está el trabajo del tanino que se busca que aparezca pulido y amable, lo que se facilita con los 6/7 años de crianza en botella. Es un b
Vino cubierto de color, maduro, con claro carácter mediterráneo, hay matices licorosos, ligeros tostados, notas especiadas. En boca es un vino largo, de tanino firme pero amable, fresco y estructurado.
Los siguientes vinos catados, y sin salir de Vinyes d’Olivardots, nos llevaron a aproximarnos a 2 cariñenas con caracteres diferenciados, la 2.11, procedente de cepas viejas de la Finca “Hort d’en Joan” plantada el año 1909 sobre un terroir de arena y situada en el término municipal de Capmany a unos 90 m de altitud y con orientación norte. Vino que muestra un perfil más elegante y la 1,10, procedente de la “Vinya de l’Avi” plantada el año 1946 y “El Roqué” plantada el año 1969, ambas sobre suelo pizarroso y situadas en los términos municipales de Vilamaniscle y Rabós de l’Empordà, a unos 200 m de altitud y con orientación sureste. Aquí es la mineralidad de la pizarra un elemento clave.
La primera muestra un paso fluido y un tanino más delicado frente a la segunda, aún más fluida, pero más mineral y con un tanino firme, con cierta textura.
Muy ilustrativa la comparación de ambas cariñenas.
El siguiente vino fue el Bonfill 2014 de Arché Pagès, un tinto fruto del ensamblaje de 60% garnacha y 40% cariñena, con una maceración de unos 25/30 días y una crianza de 13714 meses en barricas. Un vino que aún no está en el mercado y al que le falta asentarse en botella. En su perfil olfativo destaca la fruta negra madura, los toques especiados (tanto pimienta negras como especias “dulces”) los ahumados, los toques de azúcar quemado y alguna nota de monte bajo mediterráneo. En boca el ataque es bueno, el tanino firme, aún pro domar y algo secante, bien de acidez, con materia, largo y estructurado.
Tras lo cual catamos el Ull de Serp carinyena 2013, un vino que me enamoró, con mucho umami, notas de caldo de carnel atractiva mienralidad y una franca expresión de fruta negra. En boca presenta un tanino robusto pero bien engarzado, con frescura, largo, estructurado y muy bien definido.
El último de los tintos catados fue el S’Alou 2013 de Vinyes dels Aspres. Alou eran unos privilegios feudales referidos a viejos dominios libres de sujeción feudal. Este es un vino fruto del ensamblaje de garnacha, 25% syrah y 10% cabernet que pasa unos 14 meses en barricas de roble francés de 225 l y 2 años en botella. Un vino con cierta rusticidad, con un curiosos toque salino, que incluso recuerda a las anchoas en salazón, con un tanino ligeramente astringente, aún por pulir, casi licoroso pero no exento de frescor y de notable longitud.
El cierre de la cata vino de la mano de un dulce, el Bac de les Ginesteres, una garnatxa de Vinya dels Aspres que procede de garnachas grises pasificadas procedente de las vendimias 2005 y 2006. De color ámbar, con marcado carácter oxidativo y que se cría un mínimo de 5 años en damajuanas de 20 l. En botella de 50 cl y con un azúcar residual de 160 gr/l, resulta fresco, con notas de miel ligera, toques de frutos secos (avellanas) y algo de pasas sultanas. Con dulzor comedido, cierta tanicidad, sabor de pasas, largo u seductor y con notable acidez.
Tras la cata nos desplazamos hasta La Vinyeta, visita que será objeto de otra crónica.

Alt Empordà: tradición monástica, viento y mar

Alt Empordà: tradición monástica, viento y mar

Castillo de Perelada es la principal empresa del sector vino de la provincia de Girona. Los vestigios relativos a la elaboración de vinos datan de la Edad Media, con documentación variada que se conserva en la biblioteca del castillo.

Miguel Mateu compró este conjunto monumental en 1923 y entre sus objetivos se encontraba la revitalización de la tradición vitivinícola de la zona. Tras la muerte de Miguel Mateu en 1972 Arturo Suqué, su yerno, tomó las riendas de Perelada y lideró una profunda transformación basada en la búsqueda de la calidad y con el objetivo de hacer de Perelada una de las bodegas más prestigiosas del país.
Javier Suqué Mateu mantuvo los objetivos previos, plantando y adquiriendo viñedos y formando un equipo de enólogos de gran prestigio.
Nuestra visita se centró en una de sus viñas más reputada, Garbet, situada en el municipio de Colera (Alt Empordà) donde cuentan con 12 has en producción (y un potencial de hasta 20) con un suelo de pizarra en notable pendiente que llega prácticamente hasta el mar. Allí el enólogo Delfí Sanahuja nos habló del proyecto y nos enseñó aquellas viñas que se comenzaron a plantar en 1997 con una combinación de Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Syrah, Garnatxa y Merlot (este último en proceso de reconversión). El concepto de viticultura heroica, con las vertiginosas pendientes que caen hasta el mar, jugando en sus plantaciones con el impacto de la Tramuntana y con el juego de la Marinada.

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Allí, a pie de viña, con unas escalofriantes vistas al mar, cerca del Cap de Creus, degustamos los 2 vinos que nacen de dichos viñedos. En primer lugar el Aires de Garbet 2014, un monovarietal de garnacha con una crianza de 13meses en barrica bordelesa de roble francés Tronçais (de 2º vino) de 300 litros. Un tinto con carácter mediterráneo, de color picota cubierto con un atractivo ribete violáceo y una nariz expresiva, con fruta roja madura, notas de monte bajo y un fondo balsámico que entra contundente en boca, con cuerpo medio, notable frescura, atractiva mineralidad, taninos firmes, pulidos y sin aristas, buena estructura y gran persistencia. Su 15,5% de alcohol se equilibra con la sensación de frescura y la estructura que soporta el vino y se disfruta más servido alrededor de los 16º. Algo de tiempo en botella de vendrá bien aunque ya muestra excelentes hechuras.
Tras ello, degustamos el Finca Garbet 2009, con un ensamblaje de corte internacional: 60% Syrah y 40% Cabernet Sauvignon. La garnacha se vinifica en barricas de 2º uso y el vino se cría durante 18 meses en barrica bordelesa nueva de roble francés de Tronçais. Algo menos de capa que el “Aires de Garbet”, la nariz muestra aromas de fruta roja en sazón y recuerdos a monte bajo, que traen el lado mediterráneo del vino, el lado especiado y algunos tostados aparecen en segundo plano. En el fondo aparece elegantes terciarios aún en fase de formación. Ataca intenso, con cuerpo medio, tanino vivo pero bien integrado en el conjunto, bastante frescura buena estructura y gran persistencia. Su carácter mediterráneo es evidente aunque la frescura que aporta en boca le quita sensación de peso.

Tras la visita a la Finca Garbet nos desplazamos hasta el monasterio de Sant Pere de Rodes donde tras una ilustrativa visita guiada cenamos. En la cena nos acompañaron los productos locales y vinos de 2 bodegas que fueron presentados por sus elaboradores.

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Catamos vinos de Espelt Viticultors y Martí Fabra, concretamente:
Masía Carreras blanc 2014 de Martí Fabra, que es fruto del ensamblaje de 2 tipos de cariñena, blanca (20%) y rosada (20%), 2 tipos de garnacha, blanca (35%) y gris (15%) y el resto de picapoll. Trabajan con barricas usadas y el vino se cría sobre sus lías durante 12 meses en barricas de roble francés de grano fino. Interesante los aportes más frescos, con matices herbáceos de la cariñena blanca con el carácter algo más goloso y frutal de la garnacha blanca. Los suelos graníticos de la Vinya Els Estanys, de la cual procede las uvas aporta mineralidad al vino y el uso de pies híbridos (no americanos) de las cepas es una nota peculiar. El vino es dorado, fresco y goloso a la par, con una franca expresión de fruta –sobre todo blanca- acompañada en segundo plano de algunos matices herbáceos. En boca la entrada es atractiva, resulta untuoso en el paso, con cuerpo medio, bien de acidez, con amargos suaves y buena longitud. Se elaboran apneas unas 4.000 botellas (dependiendo de la añada) que se encuentran en las tiendas por alrededor de 13/14€.
También degustamos el Masia Carreras Negre 2014. En este caso es un vino elaborado con cariñenas viejas de 2 o 3 viñedos distintos (en esta añada 2), 1 de ellos con suelo de granito y los otros 2 de pizarra. Pasa 16 meses en barricas, 50% nuevas y 50% de un uso. Apenas se elaboran 4000 botellas de este tinto de nariz madura, con carácter mediterráneo, que incluye matices de fruta confitada, toques de monte bajo, atractivos especiados y alguna nota tostada. En boca entra bien, cuerpo medio, con un tanino firme y vivo pero bien integrado, atractiva frescura, buena estructura y notable persistencia.
Seguidamente degustamos el Espelt Terres Negres 2014, un tinto fruto del ensamblaje de viejas viñas plantadas en Rabís, 86% Cariñena y 14% Lledoner Negre (Garnacha tinta) sobre suelos de pizarra. Se cría alrededor de 13 meses en barrica. Es un vino que muestra la raza de la cariñena y que cuenta con el toque “amable” que aporta la garnacha. De color granate con destellos sanguíneos tiene un carácter mineral, resulta perfumado, con toques de mina de lápiz, fruta negra en sazón, delicados tostados y apuntes especiados. En boca tiene una entrada intensa, el paso es fluido, bastante frescor, estructura media, tanino pulido y bastante persistencia.
A continuación tomamos un Coma Bruna 2013 de Espelt, un monovarietal de cariñena de cepas muy viejas ubicadas en Rabós criado durante 18 meses en barricas de 1º y 2º año. Un tinto de color granate vivo con destellos púrpura. Con una nariz que destaca por su complejidad, con notas de grafito, toques de monte bajo mediterráneo, fruta roja en sazón y ligeros tostados. En boca con buen ataque, cuerpo medio, notable frescura, seductora mineralidad, buena estructura y bastante longitud.
El último de los vinos de la cena fue el Masía Pairal Can Carreras, una garnatxa de l’Empordà, que es como se conoce a los vinos rancios dulces de la zona. Un ensamblaje de garnachas blancas y grises con larga crianza oxidativa mediante el sistema de soleras. La casa máxima anual es del 10% y el vino se encabeza hasta alcanzar unos 15º. Un blanco de color caoba de media capa, con atractiva nariz que incluye recuerdos a café torrefacto, toques de cacao en polvo, matices de fruta licorosa… En boca tiene buena entrada, dulzor equilibrado con el alcohol y la acidez, recuerdos a pasas sultanas, suaves amargos y gran persistencia. Un vino de postre con gran versatilidad.

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Nos presentó los vinos de Martí Fabra el enólogo Joan Fabra y los de Espelt el responsable comercial Ot Uclés y contamos también con la presencia del presidente del Consejo Regulador Sr. Xavier Albertí.

 

Espelt: Anna Espelt está actualmente al cargo de este proyecto familiar, que aunque nacido en el año 2000 hunde sus raíces en los ancestros de la familia (3 generaciones siguen implicadas en el proyecto). Sus viñas se reparte entre la zona pre-pirenaica (Rabós) con viejas viñas de cariñena y garnacha; las más próximas a la bodega (en el entorno de Vilajuïga) que se reparten entre la llanura (El Plà) y la montaña y, finalmente, las más cercanas al mar, con la impactante finca Mas Marés, junto al cabo de Creus, de suelos graníticos que aportan una notable mineralidad a los vinos.

Celler Martí Fabra: La tradición vitícola de la familia Carreras se remonta a muchos siglos atrás. De hecho la Finca Carreras, que da nombre a algunos de sus vinos, está en manos de la familia desde el siglo XIV. El enlace matrimonial de las Familias Fabra y Carreras a principios del siglo XX unió dos familias de viticultores cuyos esfuerzos culminan en 1961 con la construcción de la bodega “moderna”en las tierras de la masía.

In memoriam: En la cena de Sant Pere de Rodes nos iban a acompañar también los vinos de AV Bodeguers, desgraciadamente el fallecimiento de Carles Alcàcer lo hizo imposible. Descanse en paz.

 

 

Empordà, viña, vino y tradición.

Empordà, viña, vino y tradición.

En una reciente visita al Empordà he podido disfrutar, junto a un grupo de amigos que desde las redes sociales y los medios físicos promocionan la cultura del vino, del carácter único de estas tierras y de la generosidad de sus gentes. En esta primera crónica reflejos mis primeras impresiones dejando un análisis pormenorizados de las bodegas visitadas y los vinos catados para posteriores desarrollos.

La DOP Empordà

Pese a su reducida dimensión, las viñas bajo el paraguas de la D.O.P. Empordà presentan gran atractivo y notable potencial. Son muchos los factores que hay detrás del concepto Empordà, son vinos que podríamos tratar de comprender analizándolos bajo el tamiz de los cuatro elementos clásicos, la tierra, y más concretamente el carácter de sus suelos, el aire, con el delicado equilibrio entre la imponente Tramontana y la Marinada, el agua, elemento crucial en una zona de tan escasa pluviometría y que maximiza su importancia en los viñedos con proximidad al mar, y el fuego, ese sol del Mediterráneo que garantiza la madurez de las uvas.

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Desde tiempos remotos la vid ha formado parte del paisaje de estas tierras. En nuestra visita a la ciudad de Ampurias fundada por los griegos aproximadamente en el s. VI a.C., pudimos ver los vestigios de ese contacto ancestral con la viña y el vino. La influencia de Ampurias alcanzó un punto álgido durante la dominación romana para posteriormente declinar hasta el abandono de la ciudad.

También en la edad media fue una zona de producción de vinos, en este caso bajo la influencia –y el control- de los monjes, concretamente conocimos la gran influencia de los ubicados en el imponente monasterio de Sant Pere de Rodes, que también tuvimos oportunidad de visitar. Los pensamientos del padre Franciscano Francesc Eiximenis y sus explicaciones acompañaron parte de nuestra ilustrativa visita.

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Tampoco podemos olvidar que la vitivinicultura fue una actividad de gran relevancia en la comarca a lo largo de los siglos XVIII y XIX, condicionando el territorio y potenciando el carácter antrópico de muchos de los paisajes empordaneses. Uno de esos elementos son las llamadas paredes de “pedra seca”, muros que mantenían los bancales y dominaban las laderas de los viñedos y que pudimos encontrar en las diferentes visitas a bodegas que llevamos a cabo.

EL territorio y la actividad económica -como muchas otras zonas productivas- sufrió enormemente el impacto de la filoxera que se detectó en 1879 en una viña de Rabós d’Empordà, antes que en ninguna otra viña catalana, marcando un antes y un después en la economía del Empordà.

Si bien es cierto que hubo intentos de revitalizar la industria del vino en la zona, el actual modelo vitivinícola empurdanés nace hace unos 20 años y aunque los payeses conservaron viejas viñas -incluso centenarias- en diversos puntos de la comarca, tanto los proyectos vitivinícolas como buena parte de las viñas son jóvenes y por tanto aún en proceso de completar su definición.

En su búsqueda de una adecuada regulación de sus esfuerzos y resultados consiguieron a aprobación de la Denominación de Origen Empordà-Costa Brava en el año 1975, que en su versión actual se regula mediante la Orden ARP/63/2006, de 16 de febrero que aprobó la nueva reglamentación de la Denominación de Origen Empordà, adaptándose a la Ley de ordenación vitivinícola catalana.

A continuación presento algunos datos básicos esenciales para entender las características de la DOP Empordà.

Datos básicos

Bodegas elaboradoras inscritas 48 Total vino elaborado 2015 62.041 Hl
Bodegas embotelladoras inscritas 49 Venta botellas DOP 2015 5.602.727
Total de bodegas inscritas 52 mercado nacional 4.838.110
Viticultores inscritos 290 exportación 764.617
Superficie de viña inscrita 1.786 Ha Municipios en la DOP 55
Vino amparado vendimia 2015 57.941 Hl Pluviometría media anual 600 mm

La viñas de la DOP se reparten entre los 35 municipios del Alt Empordà y 20 municipios del Baix Empordà, delimitados en 2 zonas separadas geográficamente.

Alt Empordà

Ubicación: extremo nororiental de Cataluña (desde la ciudad de Figueres hacia el norte hasta la frontera con Francia) enmarcada por las faldas de las sierras de Rodes y de las Alberas, en un arco que va desde el cabo de Creus a la denominada Garrotxa d’Empordà (Albanyà). Limita, así, con los Pirineos al norte, el Mediterráneo al este y la llanura al sur.

Los municipios que de esta zona son: Agullana, Avinyonet de Puigventós, Biure, Boadella i les Escaules, Cabanes, Cadaqués, Cantallops, Capmany, Cistella, Colera, Darnius, Espolla, Figueres, Garriguella, La Jonquera, Llançà, Llers, Masarac, Mollet de Peralada, Palau-saverdera, Pau, Pedret i Marzà, Peralada, Pont de Molins, Portbou, Port de la Selva, Rabós, Roses, Sant Climent Sescebes, Selva de Mar, Terrades, Vilafant, Vilajuïga, Vilamaniscle y Vilanant.

Baix Empordà

Delimitada al norte por el macizo del Montgrí, al suroeste por el macizo de Les Gavarres, que forma una llanura costera con el macizo de Begur, y al este con el Mediterráneo.

Los municipios incluidos son: Begur, Bellcaire d’Empordà, Calonge, Castell-Platja d’Aro, Corçà, Cruïlles, Monells i Sant Sadurní de l’Heura, Forallac, La Bisbal d’Empordà, Mont-ras, Palafrugell, Palamós, Palau-sator, Pals, Regencós, Sant Feliu de Guíxols, Santa Cristina d’Aro, Torrent, Torroella de Montgrí, Ullà y Vall-llobrega.

La geología

Los suelos del Empordà son generalmente textura arenosa y pobres en materia orgánica, siendo el granito y la pizarra los elementos más característicos de las zonas de montaña y los suelos de origen aluvial los más frecuentes en los llanos. Comprobamos en nuestra visita como las mismas variedades se expresan de forma notablemente distinta cuando nos encontramos con suelos con marcado acento granítico frente a aquellos donde domina la pizarra.

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La viña

Por lo que hace referencia al patrimonio enológico destacaría el papel de la cariñena, que por temas burocráticos se suele denominar samsó, y que tanto tintas como blancas o rosadas (grises) expresan un carácter muy personal. De forma similar la garnacha es una variedad muy arraigada y que tanto en tinta, blanca como roja (gris o rosada) y en su vertiente “peluda”, de nuevo se expresan de forma muy atractiva.

Se encuentran también viñas de macabeo, moscatel de Alejandría y picapoll blanco, junto con malvasía, moscatel de grano menudo o xarel·lo, entre las blancas, variedades que coexisten con algunas extranjeras, como la sauvignon blanc, la chardonnay o la gewurztraminer. En el caso de las tintas junto algo de ull de llebre (tempranillo) y monastrell, es fácil encontrar variedades extranjeras como la cabernet (tanto sauvignon como franc), la merlot o la syrah. Estando muy bien adaptada la syrah, que muestra un atractivo carácter mediterráneo.

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Los vinos

De los vinos que ya conocía junto con la amplia representación de los que catamos durante nuestro viaje comentaré a vuelapluma algunas apreciaciones. En primer lugar que sin duda los vinos del Empordà tienen un marcado carácter mediterráneo, son vinos con cuerpo y materia pero en los que se trabajan bien las acideces. En el trabajo con las variedades autóctonas puede aparecer cierta rusticidad, mostrando un terruño con una personalidad propia.

Los tintos son mayoritarios, los blancos aún una minoría de nuevo expresan un carácter propio cuando se basan en las variedades autóctonas, en este caso el carácter mediterráneo, el aporte de mineralidad y la definición de los mismos, da lugar a vinos con peso en boca pero no exentos de frescura.

Los rosados, atractivos, muestran personalidades variopintas en función del ensamblaje varietal pero también del perfil de elaboración, con algunos de escaso color y mayor delicadeza y otros más extraídos y golosos.

También resultaron muy interesantes las llamadas “garnatxas de l’Emporda” que es como se conoce a los vinos rancios dulces de la zona y que son, concretamente “vinos dulces naturales”. Aquí se huele y se saborea la proximidad geográfica y cultural a la zona sur de Francia, compartiendo bastantes características con los vinos de Banyuls.

Por último, reflejar una asignatura pendiente de la DOP, incorporar los tradicionales rancios secos entre los vinos a los que dan cobertura. Elaboraciones tradicionales con tanta personalidad forman parte de su patrimonio enológico y por tanto deben protegerse y promocionarse.

Aires de renovación en Grandes pagos de España

Aires de renovación en Grandes pagos de España

Este lunes tuve la oportunidad de visitar Bodega Mustiguillo para conocer de la mano de Toni Sarrión, presidente ejecutivo de la asociación Grandes Pagos de España desde hace apenas unos meses, su visión sobre el presente y el futuro de la asociación, pero también para examinar con perspectiva el pasado de la misma.
En la presentación participaron también Pepe Mendoza, a cargo de la Red de Conocimiento de la Asociación, Beatriz Hernández, gerente de la Grandes Pagos de España y Adolfo Hornos, director técnico de Vallegarcía, que se incorporó algo más tarde.
Esta asociación de bodegueros trabaja en busca de vinos que respeten la tipicidad y el origen de cada finca y su forma de expresarse en el vino, buscando vinos singulares que muestren lo que aporta el clima y el suelo en los diferentes terroirs representados en la asociación.
Sin entrar demasiado en el controvertido nombre de la asociación que agrupa ciertamente a bodegas que han obtenido la concesión de la calificación de vinos de pagos junto con otras que no, Toni Sarrión hizo una caracterización primero de la historia que hay detrás de asociación de bodegueros, comenzando en 2000, con el nacimiento de la misma bajo el nombre de Grandes pagos de Castilla, sin olvidar el punto crucial que representó el nacimiento de la calificación de Vinos de pagos en 2003, con la Ley 24/2003, de 10 de julio, de la Viña y del Vino y la transformación de la asociación en Grandes pagos de España, en 2004 con la introducción de bodegas de fuera de las 2 castillas.

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También pudimos apreciar el enorme patrimonio enológico que controlan, con 39 variedades distintas y 1.983 has de viñedo correspondientes a las 298 bodegas que son miembros de la asociación. De dichas bodegas 16 están en agricultura ecológica, 11 en agricultura ecológica certificada y 5 en biodinámica.
Sus tamaños son también de lo más variados y de hecho se considera el tamaño a la hora de fijar la cuota por ser miembro en la asociación. Dicho precio se gradúa en función de 3 categorías, las bodegas artesanas (aquellas que elaboran menos de 40.000 botellas al año) y que actualmente son 4 bodegas, las bodegas pequeñas (menos de 200.00 botellas) que son 14 y finalmente las bodegas medianas (más de 200.000 botellas), que son 10. No hay ninguna bodega de gran tamaño entre las participantes.
Tras ello se definieron algunas de los grupos de trabajo, comenzando por el Área Técnica, entre cuyas tareas está el filtrar, mediante un comité externo de cata, los vinos que pueden llevar o no el marchamo de la asociación. Concretamente se pide que en cata a ciega los vinos obtengan un 16 sobre 20, y en el caso de los vinos “básicos” al menos un 12 sobre 20.
Tras ello tomó la palabra Pepe Mendoza que caracterizó la Red de Conocimientos de la Asociación y su modo de funcionar. En dicha red veinte elaboradores se reúnen al menos 2 veces al año y ponen en común temas de interés. Por ejemplo, el mantenimiento de las fincas es actualmente uno de los temas de debate y desarrollo de actuaciones.
Finalmente se llevó a cabo la presentación del Área de Comunicación mostrándose, entre otras cosas, el elevado número de actividades llevadas a cabo entre las que se incluía la presente.

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Tiempos de reflexión y renovación parecen estar llegando a esta asociación que posiblemente en esta etapa que parece más dinámica incluirá a nuevas bodegas que se muestren preocupadas por hacer vinos que representen el terroir en el que nacen y puedan demostrar una cierta trayectoria en la elaboración de vinos de calidad.
Y tras las presentación los vinos tomaron la palabra en una cata en la que –como es habitual- no tomaron parte ninguna de las elaboraciones del anfitrión (Mustiguillo) ni de los otros asociados presentes, Pepe Mendoza (Enrique Mendoza) y Adolfo Hornos (Vallegarcia), si bien alguno de sus vinos acompañarían al posterior almuerzo.
La Cata incluyo Gramona III Lustros 2009, de Bodegas Gramona (Cava); El albariño Fillaboa Finca Monte Alto 2015 (Rías Baixas); Belondrade y Lurton 2013 (Rueda); el Xarel·lo 2012 de Can Rafols dels Caus (Penedés); Los Acilates 2014 de Palacio Quemado (V.T. de Extremadura); el Pago el Espino de Cortijo de los Aguilares (Sierras de Málaga), la garnacha Secastilla 2012 (Somontano); el Signo Bobal 2012 de Finca Sandoval (Manchuela); el Estrats 2012 de Cérvoles (Costers del Segre); el Alonso del Yero 2013 (Ribera del Duero); el Eméritus 2010, de Dominio de Valdepusa (D.O. Dominio de Valdepusa) y finalmente el Amontillado Tio Diego de Valdespino (Jerez).
Habrá tiempo para comentar los vinos catados, pero ahora quisiera cerrar este texto haciendo referencia a la comida con viandas típicas de la zona de Utiel con la que nos obsequiaron en la bodega. Durante dicho almuerzo aparecieron en la mesa los vinos de Vallegarcía, de Mustiguillo y de Enrique Mendoza, además del excepcional aceite Calvestra de Toni Sarrión.

Los vinos de Alsacia: una primera aproximación

La región vitícola de Alsacia se correspondía en nombre con una región administrativa de Francia situada al este del país, y fronteriza con Alemania y Suiza, su capital era Estrasburgo y agrupaba dos de los tres departamentos que constituyen la región cultural e histórica de Alsacia: el Bajo Rin y el Alto Rin.

Desde el 1 de enero de 2016 Alsacia se fusionó con las regiones de Lorena y de Champaña-Ardenas para formar la región administrativa llamada Gran Est (Gran Este).

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Fuente: https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=42925908

En este texto me referiré exclusivamente a la región vitícola que lleva en nombre de Alsacia, zona que se caracteriza por su ubicación al abrigo de las influencias oceánicas a causa del macizo de los Vosgos. Alsacia disfruta de una pluviometría moderada –para los parámetros franceses- de apenas 500-600 mm al año, siendo el clima semi-continental, soleado (1.800 h de sol al año en Colmar) y cálido en verano pero con inviernos fríos, y bastante seco.

El viñedo se extiende a lo largo de 120 km de largo, de norte a sur, oscilando la anchura de la región vitícola entre 2 y 15 kilómetros y su altitud está entre 170 y 550 metros sobre el nivel del mar. El viñedo se encuentra repartido entre los términos municipales de 119 municipios.

Su producción se sitúa alrededor de los 1,15 millones de hectolitros (lo que representa unas 150 millones de botellas) de los cuales el 90% son vinos blancos. El 70% de los vinos con denominación de Alsacia se corresponde a la AOC Alsacia, el 25% a la AOC Crémant d’Alsace y sólo un 4% a la AOC Alsace Gran Cru (que sólo cubre un 8% de la superficie total). En 2011, el reglamento de la AOC Alsacia se mejoró con dos niveles adicionales de carácter geográfico: el nivel “municipal” (Communal) y el de “parajes” (lieu-dits). De momento se recogen 13 denominaciones municipales: Bergheim, Rodern, Blienschwiller, Saint-Hippolyte, Côte de Rouffach Scherwiller, Côteaux du Haut-Koenigsbourg, Vallée Noble, Côtes de Barr, Val Saint-Grégoire, Klevener De Heiligenstein, Wolxheim y Ottrott, mientras que son aún más estrictos con la utilización de los “lieu-dit” en las etiquetas.

La AOC Alsacia se aprobó en 1962 mientras que la AOC Grand Cru se creó en 1975 y distingue 51 Grand Cru. Con la modificación de la normativa de 2011 cada uno de ellos es reconocido como AOC independiente. Los Grand Cru que se sitúan en el Departamento de Bajo Rin son (junto al nombre se incluye el municipio y la extensión del Grand Cru):

Altenberg de Bergbieten (Bergbieten, 29,06 ha)
Bruderthal (Molsheim, aprox. 18 ha)
Engelberg (Dahlenheim, aprox. 15 ha)
Frankstein (Dambach-la-Ville, aprox. 56 ha)
Kastelberg (Andlau, 5,82 ha)
Kirchberg de Barr (Barr, 40,63 ha)
Moenchberg (Andlau y Eichhoffen, 11,83 ha)
Muenchberg (Nothalten, 17,7 ha)
Praelatenberg (Orschwiller y Kintzheim, aprox. 19 ha)
Steinklotz (Marlenheim, 40,6 ha)
Wiebelsberg (Andlau, 12,52 ha)
Winzenberg (Blienschwiller, 19,2 ha)

Mientras que los Grand Cru en el departamento de Alto Rin son:
Altenberg de Bergheim (Bergheim, 35,06 ha)
Altenberg de Wolxheim (Wolxheim, aprox. 31 ha)
Brand (Turckheim, 57,95 ha)
Eichberg (Eguisheim, 57,62 ha).
Florimont (Ingersheim, aprox. 21 ha)
Froehn (Zellenberg, ca. 15 ha)
Furstentum (Kientzheim und Sigolsheim, 30,5 ha).
Geisberg (Ribeauvillé, 8,53 ha)
Gloeckelberg (Rodern y Saint-Hippolyte, 23,4 ha)
Goldert (Gueberschwihr, 45,35 ha)
Hatschbourg (Hattstatt y Voegtlinshoffen, 47,36 ha)
Hengst (Wintzenheim, 75,78 ha)
Kanzlerberg (Bergheim, 3,23 ha)
Kessler (Guebwiller, 28,53 ha)
Kirchberg de Ribeauvillé (Ribeauvillé, 11,4 ha)
Kitterlé (Guebwiller, 25,79 ha)
Mambourg (Sigolsheim, aprox. 62 ha)
Mandelberg (Mittelwihr, aprox. 22 ha)
Marckrain (Bennwihr und Sigolsheim, aprox. 59 ha)
Ollwiller (Wuenheim, 35,86 ha)
Osterberg (Ribeauvillé, aprox. 25 ha).
Pfersigberg (Eguisheim, aprox. 75 ha)
Pfingstberg (Orschwihr, aprox. 28 ha)
Rangen (Thann y Vieux Thann, 18,81 ha).
Rosacker (Hunawihr, 26,18 ha)
Saering (Guebwiller, 26,75 ha)
Schlossberg (Kaysersberg y Kientzheim, 80,28 ha).
Schoenenberg (Riquewihr, aprox. 53 ha).
Sommerberg (Niedermorschwihr y Katzenthal, 28,36 ha)
Sonnenglanz (Beblenheim, 32,8 ha)
Spiegel (Bergholtz y Guebwiller, 18,26 ha)
Sporen (Riquewihr, aprox. 24 ha)
Steinert (Pfaffenheim, 38,9 ha)
Steingrubler (Wettolsheim, 22,95 ha)
Vorbourg (Rouffach y Westhalten, 72,55 ha)
Wineck-Schlossberg (Katzenthal y Ammerschwihr, 27,4 ha)
Zinnkoepflé (Westhalten y Soultzmatt, 68,4 ha), también llamado Sonnenkoepflé, Riesling y Pinot gris.
Zotzenberg (Mittelbergheim, 36,45 ha)

En los Grand Cru, salvo excepciones, se autorizan sólo 4 variedades de la consideradas “nobles”: riesling, muscat, pinot gris y gewurztraminer si bien hay 3 excepciones. En Altenberg de Bergheim se permite: gewurztraminer, pinot gris, riesling o un ensamblaje con riesling (50 a 70%), pinot gris y gewurztraminer (10 a 25%), pinot blanc, pinot noir, alguno de los muscat y chardonnay (menos del 10%). En Zotzenberg (Mittelbergheim) se permite: riesling, gewurztraminer, pinot gris y sylvaner y en Kaefferkopf (Ammerschwihr): gewurztraminer, pinot gris, riesling o un ensamblaje con gewurztraminer (60 a 805), riesling (10 a 40%), pinot gris (menos del 30%) y muscat (menos del 10%).

Hay otras 2 menciones importantes y muy prestigiosas en referencia a los vinos alsacianos. Por un lado las Vendimias Tardías (Vendanges Tardives o VT) y por otro las Selecciones de Granos Nobles (Sélection de Grains Nobles o SGN).

Los VT se obtienen cosechando las uvas con cierta sobremaduración, generalmente semanas más tarde del inicio de las vendimias. Además, en los años en los que el final de la maduración de la uva se dan las adecuadas condiciones -con noches frescas y húmedas y días cálidos- como para permitir el desarrollo de la Botrytis Cinerea (podredumbre noble) ello añade todavía más complejidad a estos vinos que adquieren una especial “melosidad” y opulencia.

Los SGN se deben a una selección que se realiza mediante “pasadas” sucesivas por la viña en la que se eligen los granos afectados por podredumbre noble (Botrytis cinerea). Con ello la concentración del vino resultante es muy grande dando lugar a vinos con enorme personalidad y carácter tanto en nariz como en boca.

Algunos datos básicos

El 41% de los vinos de Alsacia los venden los productores négociants, el 40% cooperativas y el 20% restante, viticultores independientes. Hay en la región unos 4.200 viticultores de los cuales 1.790 disponen de más de 2 ha y trabajan el 91% de la superficie total del viñedo.
Existen en la zona 860 operadores que venden vino embotellado de los cuales unos 200 comercializan cerca del 89% del volumen.
Al año se comercializan unas 140 millones de botellas vinos de las diferentes denominaciones alsacianas, un 74% en Francia y un 26% se exporta. El 25% de lo vendido en Francia es venta directa, lo que hace de Alsacia el principal vendedor en venta directa de todo el país.
El 30% de los vinos blancos de AOC consumidos en Francia es alsaciano y el 30% de los espumosos con AOC vendidos (Champagne excluido) también son alsacianos. Además, Los vinos alsacianos blancos tranquilos son los más vendidos en Francia (en valor), por delante –respectivamente- de los del Loira y de los de Borgoña.
Son vinos consumidos en más de 130 países si bien el 75% se consume en la Unión Europea, un 6% en Canadá, otro 6% en los EE.UU, un 4% en los mercados asiáticos y el 9% que queda en el resto del mundo. Bélgica es su principal cliente (25% del consumo) seguido de Alemania y los Países Bajos.
La superficie vitícola de Alsacia es de 15.500 has que representan un 4,5% de la superficie agrícola total de la zona.

Características de los vinos alsacianos

flute-alsacienneLos vinos de la AOC Alsacia pueden ser de una sola variedad de uva y en este caso, el nombre de la variedad se puede indicar en la etiqueta (con la excepción de la auxerrois) y también pueden proceder de una mezcla de variedades que se suelen llamar “Edelzwicker”. «Zwicker » significa ensamblaje y se le ha añadido el prefijo Edel (noble) para reflejar la imprescindible presencia de variedades “nobles”.
El Klevener Heiligenstein, Alsacia o Klevener de Heiligenstein, es un vino blanco francés producido en los viñedos de Alsacia alrededor de Heiligenstein, a partir de la savagnin rosé. Dicho nombre no es solamente un nombre referidos a una variedad de la denominación sino también una denominación geográfica, la primera en la AOC Alsacia. Dicha variedad no se suele clasificar como una de las “cepas nobles” de Alsacia.
Los vinos de la AOC Alsacia se envasan en la botella llamada “flauta de Alsacia” (flute d’Alsace) y desde 1972, se embotellan necesariamente en la región de producción.
El Gentil era tradicionalmente resultado del ensamblaje de diferentes variedades provenientes de una misma parcela. Dichas variedades se vendimiaban y vinificaban de manera conjunta. Estos últimos años el Gentil se ha puesto nuevamente de moda y se entiende como tal a aquel vino elaborado bajo la AOC Alsacia cuyo ensamblaje tiene como mínimo un 50% de Riesling, Muscat, Pinot Gris y/o Gewurztraminer pudiendo ser el resto Sylvaner, Chasselas y/o Pinot Blanc. Antes de realizar el ensamblaje, cada variedad debe ser vinificada por separado. El Gentil debe mencionar la cosecha y no puede ser comercializado sin una cata previa en la que se apruebe su comercialización.
El Gentil se distingue del Edelzwicker, en que este último puede estar compuesto de todas las variedades blancas de Alsacia, sin indicación o limitaciones de proporción. Además las variedades pueden ser vinificadas juntas o separadas.

Sirva este primer texto como una primera aproximación a los vinos de la zona. En un texto posterior desarrollaré algo más la parte del terroir alsaciano y haré referencia a algunas de las bodegas más interesantes, incluyendo unas cuantas que visitamos en Enero de 2017.

Referencias: http://www1.vinsalsace.com/es/el-vinedo/algunas-cifras/produccion/volumen-de-produccion-por-cepa-art1645.html

 

Los 100 mejores vinos en relación calidad precio de Wine Spectator

Los 100 mejores vinos en relación calidad precio de Wine Spectator

Después de su listado con “los 100 mejores vinos”  (Wine Spectator’s Top 100 Wines) en el cual los vinos españoles aparecían de una forma bastante modesta Wine Spectator publica ahora su lista con los 100 mejores vinos en relación calidad precio (100 Top Value Wines for 2016).

Una vez más debo advertir que el mayor interés que tienen estas listas es que dan una idea de cómo los prescriptores estadounidenses ven la oferta de vinos españoles. Sus puntos y comentarios reflejan claramente una visión estadounidense, diferente de la que tenemos en el “viejo mundo”, pero siendo dicho mercado uno de los grandes mercados del mundo y en continuo crecimiento es interesante analizar que vinos se eligen y las puntuaciones que se les otorgan.

Seis son las categorías que se incluyen:

 

  • Light Whites
  • Rich Whites
  • Elegant Reds
  • Big Reds
  • Rosé
  • Sparkling

 

Es decir blancos ligeros y blancos más robustos, tintos elegantes y tintos más robustos, rosados y espumosos.

En la categoría de “blancos ligeros” se han seleccionado 20 vinos del mundo de los cuales 2 son españoles. Las puntuaciones de los elegidos van de los 88 puntos hasta los 90 e incluyen:
1- BODEGAS LA CANA Albariño Rías Baixas La Caña 2015. 90 pts. $18

Vino del Grupo Ordoñez procedente del Valle de Salnés. De dicho vino se dice:
“Bright acidity focuses the generous texture in this bold white, with peach, apple and blanched almond flavors.” Es decir:

“Acidez vibrante que permite focalizar la generosa textura  en este blanco intrépido, con sabores de melocotón, de manzana y de almendras peladas.”

2- PAZO CILLEIRO Albariño Rías Baixas 2015. 89 pts. $20

Albariño procedente de San Martiño Meis definido por Pepe Rodríguez, con la colaboración de Julián y Javier Murúa, de la bodega Muriel. De él se dice:

“Fresh and focused, this crisp white is tangy and juicy, with tart peach, gooseberry and fresh herb flavors.” Es decir:

“Fresco y perfilado, este blanco crujiente muestra acidez y jugosidad, con los sabores ácidos del melocotón, de la grosella y de la hierba fresca. ”

En la categoría de los “blancos robustos” se incluyen de nuevo 20 vinos que se puntúan de 88 a 91 pts. Hay 3 españoles:

1- BODEGA BURDIGALA Rueda Campo Alegre 2015. 90 pts. $20

Una verdejo de Rueda del grupo François Lurton. Al que definen:
“This muscular white is firm, full-bodied and savory in character, with leesy, ginger, pear and herbal notes.” Es decir:

“Este blanco musculoso se presenta firme, con cuerpo cuerpo y sabroso, cremoso y con notas de jengibre, pera y hierbas.”

2- BODEGAS CASA ROJO Albariño Rías Baixas La Marimorena 2015. 90 pts. $16

Monovarietal de albariño de O Rosal al que describen:

“This rich white delivers flavors of melon, pear, salted almond and smoke, with vibrant grapefruit acidity imparting focus.” Es decir:

“Este blanco sabroso ofrece sabores de melón, de pera, de almendra salada y de humo, con la acidez vibrante del pomelo que lo perfila.”

3- BODEGAS NAIA Rueda 2015. 90 pts. $17

De nuevo una verdejo de Rueda. A la que se caracteriza de la siguiente forma:

“Toasty and smoky notes frame pear, melon and blanched almond flavors in this round white, with fresh acidity keeping the texture focused.” es decir:

“Notas tostadas y ahumadas sirven de marco a recuerdos a pera, melón y almendras peladas en este blanco redondo, con fresca acidez  y una textura bien perfilada.”

En la categoría de tintos elegantes se recogen 20 vinos, valorados entre 88 y 93 puntos, de los cuales 3 son españoles.

soplobotella1- BODEGAS RAMÓN BILBAO Rioja Limited Edition 2013. 90 pts. $17

De la bodega riojana Ramón Bilbao un tempranillo de perfil moderno. Del que se dice:

“Black cherry and red plum flavors are fresh and lively in this bright red, kept focused by tangerine acidity. ” Es decir:

“Los sabores de cereza negra y de ciruela roja aparecen frescos y vivos en este tinto vibrante, bien perfilados por su acidez cítrica .”

2- RAFAEL CAMBRA Garnacha Valencia Soplo 2012. 90 pts. $15

Una agradable sorpresa encontrar este tinto valenciano de la zon de Terres dels Alforins. Una garnacha de crianza corta a la que se define:
“Juicy acidity keeps this fleshy red lively, showcasing the fresh fruit flavors of cherry, plum and blood orange.” Es decir:

“La jugosa acidez  mantiene vivo este carnoso tinto, que muestra sabores de frutas frescas, de cereza, ciruela y naranja sanguina”.

3- BODEGAS CAMPO VIEJO Rioja Reserva 2010. 90 pts. $17

Con un ensamblaje “clásico” (85% Tempranillo, 10% Graciano y 5% Mazuelo) este tinto riojano este todo un clásico de los lineales. Lo definen:

“Bright cherry and berry fruit shines through this harmonious and graceful red, with tea, tobacco and spice notes.” es decir:

“Cerezas vibrante y frutos de baya destacan en este tinto armonioso y agraciado, con notas de té, de tabaco y especias.”

En la categoría de tintos poderosos se han seleccionado 20 vinos, calificados entre 88 y 92 puntos. de los cuales sólo hay uno español. Concretamente:

1- BODEGAS EL SOMO Rioja NV.  89 pts. $12

Nada de información he encontrado de esta bodega y me resulta curioso encontrar un tinto riojano calificado sin añada. En todo caso, de él se dice:
“This generous red delivers ripe flavors in a plush texture, exhibiting notes of plum, currant, chocolate, cigar box and toast.” Es decir:

“En este tinto voluptuoso encontramos sabores maduros en una textura suave, con notas de ciruela, grosella, chocolate, caja de puros y pan tostado.”

En la categoría de rosados se han seleccionado 11 vinos, valorados entre 88 y 90 puntos, pero no hay ninguno español.
juve-y-campsFinalmente en la categoría de espumosos se han seleccionado 9 vinos, valorados entre 88 y 90 puntos y hay un único vino español.

1- JUVÉ Y CAMPS Brut Nature Cava Gran Reserva de la Familia 2011. 89 pts. $16

Juvé y Camps elabora una gama amplia de vinos entre la que destacan sus espumosos, y este es uno de sus más “clásicos”, fruto del ensamblaje de 40% Macabeo, 40% Parellada y 20% de Xarel·lo. De él dicen:

“Firm and focused, with a streak of mineral to the pear, orange peel, vanilla biscuit and pickled ginger flavors.” Es decir:

“Firme y bien definido, con un perfil que va de lo mineral a la pera, a la cáscara de naranja, galleta María e incluso jengibre encurtido.”

Estos datos dan mucho que pensar. Siendo España uno de los mayores elaboradores de vino y uno de los que mantiene una mejor relación calidad precio en las gamas medias, sin duda el resultado el algo decepcionante, aunque mejor que el que encontramos en el listado general de vinos de Wine Spectator. Sin duda hay mucho que mejorar en la comercialización de los vinos españoles.

Fuente: Wine Spectator