De 25 en 25, paseo por las burbujas

Cata 281 de la Penya La Verema: De 25 en 25, paseo por las burbujas. Valencia, 21 de Junio de 2018. Taberna TECA.

Los conceptos que definen las catas de la Penya La Verema son de lo más variados. No es la primera vez que el precio es un hilo conductor, pero en este caso, la idea era catar espumosos cuyo precio fuera subiendo , paso a paso, 25 € respecto al primero. Para ello Quique Lozano hizo una elección aparentemente sencilla, 3 champagnes y, como es habitual también en la penya, con un “tapado” para callar las bocas de los que vamos de “marisabidillos”.

Claus Preisinger Xtravaganza 2013, fue el primero de los espumosos catados, con un precio aproximado de 25€ y que con 85,50 pts de media fue el ganador de la cata. Un curioso blanc de noirs austriaco, de la zona de Burgeland y elaborado con la variedad St. Laurent, que si bien no es muy conocida en España no es menos cierto que es la es la tercera variedad tinta más plantada de Austria. Elaborado con el método champanoise en tanques de Inox y siguiendo los preceptos biodinámicos (está certificado). Para aquellos aún sean creyentes de las notas de cata os dejo aquí mi comentario.

El segundo espumoso, y primero de los champagnes fue el Larmendier Bernier Terre de Vertus Premier Cru Non Dosé 2011. Fue el vino que más me gustó de la cata y el tercer clasificado, con media no acotada de 83,63. En este caso hablamos de un blanc de blancs de la zona de Vertus de las parcelas de Les Barillers y Les Faucherets situadas a mitad de la pendiente con orientación suroeste. Fermenta con levadura salvajes y también la FML se produce de forma espontánea en las barricas… La crianza sobre lías es de al menos 4 años y, no se le añadió licor de expedición. De nuevo os pongo la referencia de mi comentario de cata. Su precio unos 50€.

El tercer espumoso por orden de precio fue el Champagne Tarlant Cuvée Louis, un “Non millésimé” “sans dossage” fruto del ensamblaje de 50% chardonnay y 50% pinot noir procedentes del lieu dit Les Crayons (Tiza) en Oeuilly (Valle de la Marne), rico en tiza. Vinificación realizada en madera, con un 20% de barricas de roble nuevas. Sin FML. Vino procedente de la añada 2000 con vinos de reserva de las añadas 1999, 1998, 1997 y 1996. Embotellado en mayo de 2001 y degollado en Noviembre de 2016. Aquí mi comentario, de nuevo. Su precio, unos 75€.

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(C) QuiqueLozano

Finalmente, el cuarto de los espumoso, de nuevo un champagne, fue el Bollinger La Grande Année 2005, fruto del ensamblaje de 66% Pinot Noir, 34% Chardonnay. 13 crus: principalmente Aÿ y Verzenay para el Pinot Noir y Avize, Chouilly y Mesnil-sur-Oger para el Chardonnay. 95% Grands crus y 5% Premier crus. Fermentado en barricas. 2005 fue un año complicado, de verano caluroso y algo de lluvia en septiembre que causo un poco de botrytis. Licor de expedición: 6 gramos por litro. Fue el segundo clasificado de la cata (85). Mi comentario aquí. Su precio, unos 100€.

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(C) QuiqueLozano

Tras la cata llegó el momento de hacer una cena “ligera”. La Taberna Teca, tiene una oferta de cocina de mercado y una oferta de vinos muy interesante, en la que figuran no pocos vinos “alternativos”. Comenzamos por algunas tapas, como una sabrosa ensaladilla rusa, alcachofas plancha, sepionet plancha, croquetas, huevos rotos con jamón y un delicioso magret para acabar con un postre variado. En la cena disfrutamos de dos de los vinos de la carta, más concretamente 2 “orange wine”, primero el Orange de Bodegas Cueva by Mariano, y un “orange” georgiano o mas bien un “ámbar”, tal y como rezaba la etiqueta, Pheasant’s Tears Rkatsiteli Amber. Dos elaboraciones nada desdeñables, aunque me quedo con la frescura y “facilidad” del orange valenciano. También hubo un vino riojano que aporté yo, un Viña Real crianza 1982, algo cansado, pese a ser de una añada excepcional. Aquí cuento mis impresiones. Ya para cerrar, acompañamos los postres con un excelente madeira, Barbeito Madeira Sercial 10 Years Old.

De nuevo una cata para reflexionar sobre lo difícil que es catar a ciegas y como se rompen esquemas que el peso de la etiqueta no permite romper en las catas a la vista.

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Dos grandes garnachas y un examen difícil de aprobar

Dos grandes garnachas y un examen difícil de aprobar

Cata 280 de la Penya La Verema; Godella, 17 de mayo de 2018

La cata 280 de La Penya La Verema tuvo lugar en casa de unos de los socios, Antonio Giménez, que nos brindó su hospitalidad en un bello atardecer de la huerta valenciana.
Nos enfrentamos a 2 garnachas que debíamos descubrir a partir de una serie de pistas ofrecidas por el anfitrión de la cata, Antonio. Sabíamos que había un vino español y otro francés. Se habían elegido en base a las altas puntuaciones concedidas por la crítica.
Las pistas dejaban claro que se trataba de dos monovarietales; supimos también su graduación alcohólica, sus añadas, la edad del viñedo del que procedían; como se llevó a cabo su fermentación y su crianza y el precio conjunto de ambos vinos. El examen, además de la habitual cata, pretendía que encontráramos los datos ofrecidos con cuál de los vinos casaban, y que hiciéramos suposiciones sobre la denominación de origen de los mismos. La puntuación máxima que se podía obtener era de 8 puntos ya que disponíamos de 8 preguntas para responder.
20180517_205124El vino ganador fue el español, con una media ponderada de 88,33 mientras que el vino francés obtuvo 87,83 puntos en media ponderada y los resultados reflejaron que incluso sólo con 2 vinos y con información abundante no siempre es sencillo asignar dicha información al vino correspondiente. La máxima puntuación la obtuvieron Alessandro y Arend (4 puntos) seguidos por Pepe García con 3 puntos el resto de los participantes obtuvieron como mucho 1 acierto y el organizador no respondió al “examen”, lógicamente.

Los vinos catados

El vino ganador de la cata fue el Espectacle 2014: 97 puntos Parker, 97 puntos Peñin, un tinto procedente de garnachas tintas, casi centenarias, ubicadas en la finca “Espectacle” ubicada en La Figuera, dentro de la D.O. Montsant. El equipo técnico es René Barbier, Fernando Zamora y Christopher Canan.
Analítica:
Vol. alc. 15,5% Acidez total (en tartárico); 5,2 gr/l
Acidez volátil (en acético): 0,66 g/l Índice de polifenoles totales (IPFG): 53
Azúcares reductores: 9,40 gr/l Ácido málico: < 0,17 gr/l
Vendimia manual en cajas. La uva se almacena en una cámara frigorífica a 4ºC durante 24 h y tras ello paso por mesa de selección. Despalillado y de nuevo selección, en este caso grano a grano. Estrujado ligero, con sulfatado ligero de la pasta tras lo que se bombea hasta una cuba nueva de roble francés (quercus petrae) de 40 hl de grano fino durante 14/16 meses.
Por su parte el vino francés fue el Arcane V Le Pape 2010 de : 96 puntos Parker. Un tinto de garnacha tinta procedente de 15 parcelas en la AOC Chateauneuf-du-Pape. Su enólogo es el reputado Xavier Vignon.
Analítica: Vol. alc. 14,5%
Vendimia manual. Despalillado y selección. Una vez fermentado el vino se colocó en barricas especiales con un cincho de acero inoxidable para ser sumergidas en tanques de hormigón llenos de vino de la AOC durante 60 meses. Este procedimiento, diseñado por el elaborador, parece estar inspirado en las crianzas bajo el mar. En junio de 2016 el vino fue embotellado y estuvo en bodega durante 12 meses antes de salir al mercado. Sólo se elaboraron 13 barricas (3600 botellas).

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El Montsant se mostró sorprendentemente abierto de color e incluso ligero de capa y con un perfil olfativo de aire bastante clásico. Barnices, fruta roja en sazón, matices balsámicos, toques especiados. En boca tiene buen ataque, hay sensaciones licorosas, con peso, una puntita de alcohol, tanino presente pero pulido, largo y estructurado. Un vino con personalidad si bien lo vi algo evolucionado para ser un 2014.
Por su parte el Ródano se mostró bastante más juvenil de aspecto, pese a ser un 2010, picota violáceo y bastante más cubierto. La nariz resulta madura, con fruta más negra, matices herbáceos y cierta mineralidad. En boca tiene buen ataque, tanino más intenso y levemente texturizado, bien de acidez, es persistente y muestra una estructura consistente.

Fin de fiesta

Tras la cata llevamos a cabo una cena “ligera” acompañada de algunos vinos que habíamos llevado “tapados”. Disfrutamos de una atmósfera mágica con una excelente tortilla de patatas, longanizas, pisto, taperots, aceitunas negras con limón, habas…
Los vinos de la cena fueron llevados por los asistentes mostraron los gustos y apetencias de los veremeros e incluyeron un atractivo Alión 2000, un personalísimo Fagus de Coto de Hayas 2013, un original Agly Brothers 2013 de Chapoutier y para cerrar un seductor Sauternes Réserve Maison Johanès Boubée 2005.

 

El Ródano en blanco

EL RÓDANO EN BLANCO

Cata 279 de la Penya La Verema

Con el lema de “El Ródano en blanco” nuestro compañero de Peña Pepe García, fue el responsable de organizar la primera cata de la nueva etapa de la Penya La Verema. El sitio de la cata fue El Obrador (Carrer Sant Clement, 4 de Valencia) donde luego disfrutamos de una cena “ligera”.
Como bien comentaba Pepe en su presentación de la cata hay diferencias sustanciales entre el Ródano Norte y el Ródano Sur. A lo largo de los más de 200 km de longitud de este importante río vitivinícola pasamos desde el clima continental del Norte, más frío al carácter mediterráneo del Sur, con veranos cálidos e inviernos suaves. En variedades blancas en el Norte destaca la viognier, bien sola y o bien ensamblada junto a la marsanne y roussanne. Por su parte en el Sur es más frecuente encontrar variedades como la grénache blanc, clairette, la counoise y la bourboulenc.

 

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Los vinos catados tenían el aliciente de ser –con una excepción- vinos blancos en zonas donde suelen ser más conocidos y reconocidos los vinos tintos. Tres procedían de AOC del Ródano Norte y uno del Ródano Sur.

De Norte a Sur catamos:
Un Condrieu, zona donde se producen exclusivamente vinos blancos con la variedad Viognier. Concretamente catamos el Condrieu 2015 de E. Guigal, el primero de los vinos catados y el segundo clasificado por media acotada (81,75) con una mayor desviación estándar de 5,59. 13,5% de vol. alcohólico y procedente de viognier de 30 años de edad. Fermentó en barricas de roble francés nuevas (1/3 del vino) y en depósitos de Inox (los otros 2/3). Se crío durante 6 meses en barricas de roble nuevo. El carácter varietal era tan marcado que fue descubierto por 6 de los 9 catadores. De entre los catados este vino contaba con las valoraciones más altas por parte de la crítica profesional, con un 95 de Robert Parker, un 92 de Wine Spectator y un 16,5 de Jancis Robinson.

Un Saint-Joseph, zona de nuevo característica de tintos con syrah si bien está permitido –y era tradicional- añadir hasta un 10% de las blancas marsanne y roussanne. En este caso catamos el Domaine Romaneaux Saint Joseph 2014, con un 13,5% de vol. alcohólico y monovarietal de roussanne (de 30 años), lo que a su vez es poco frecuente en la zona donde normalmente los blancos son un ensamblaje de las 2 variedades características. Las uvas se cosechan a mano, se someten a una maceración larga a baja temperatura sin despalillar. Fermenta en tanques de madera y envejece con sus lías finas en barricas de roble de segundo año durante 8 meses. Fue el vino ganador de la cata con una media acotada de 84,71 y la menor desviación estándar de toda la cata. A mí también fue el vino que más me gustó, con diferencia. Con un precio de 41,70€ fue el vino más barato que catamos.
Un Hermitage blanco. Siendo Hermitage una zona conocida por los tintos elaborados con syrah no recuerdo haber catado demasiados blancos de esta región. Fue el tercer vino que catamos y el tercer clasificado por media acotada (81,43) con la mayor desviación estándar entre los vinos catados. Se trató de Le Chevalier de Stérimber Hermitage 2012 de Paul Jaboulet. Con un grado alcohólico de 13,5% y un ensamblaje de 70/ marsanne y 30% roussanme (de más de 60 años). Fermentado e hizo la maloláctica en barrica y se crío sobre sus lías con batonages periódicos durante 10/12 meses. Con casi 70€ de precio, este fue el vino más caro que catamos.
Finalmente llegó la hora del único Ródano del Sur, un Chateauneuf-du-Pape blanc. De enuvo es una zona donde dominan las variedades tintas, y concretamente la garnacha tinta es la variedad más plantada. En este caso el vino fue el Domaine de la Janasse 2015, con un grado alc. de 14% y un ensamblaje de 60% grénache blanc, 20% clairette y 20% de roussanne. El vino fermentó en INOX. La garnacha y la clairette se criaron sobre sus lías durante 7 meses en depósitos de INOX y la roussanne durante 7 meses en barricas de roble francés (8’% nuevas). Fue el último clasificado por media acotada (80,57) con la mayor desviación estándar de 4,7.
La diversidad de añadas y de ensamblajes pareció facilitar el número de aciertos en la cata, pero lo cierto es que ninguno de los 9 catadores tuvo un pleno y somos bastantes los que nos tuvimos que conformar con sólo 2 aciertos.

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Por lo demás felicitar a Pepe por la idea de la cata, la elección de la zona nos desconcertó a todos y las primeras disquisiciones antes de que comenzara a ofrecer algo de información resultaron muy desenfocadas. El perfil de los vinos, una vez conocidos era ciertamente mediterráneo y habían elementos comunes como el trabajo con la madera –con diferentes intensidades- y la cremosidad aportada por los battonages y el trabajo con las lías.

Diálogo dulce entre Alicante y Jérez

Diálogo dulce entre Alicante y Jerez.

De la mano de Pepe Ferrer y Eva Pizarro y en el marco de Gastrónoma se llevó a cabo una cata especial organizada por ASVASU.

La excusa era comparar vinos dulces del marco de Jerez con vinos dulces de Alicante, y aunque no exclusivamente, buena parte del hilo conductor de la comparación recayó en la variedad moscatel.

Comenzó el diálogo con la explicación sobre los que los los vinos de cabeceo (generosos de licor). Concretamente son “vinos obtenidos mediante la práctica tradicional de cabeceos o combinaciones, a partir de Vinos Generosos con Vinos Dulces Naturales o, en determinados casos, con mosto concentrado. Se trata de vinos con distintos grados de dulzor, pero siempre con un contenido en azúcares superior a 5 gramos por litro.”

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Dependiendo de los vinos generosos utilizados como base y de los niveles de dulzor finales del cabeceo, se distinguen PALE CREAM (pale dry), MEDIUM y CREAM.

Las uvas para los dulces se pasifican con esteras para “secar” la uva pero no en Chipiona, donde la Moscatel de Alejandría (Moscatel de Chipiona) plantada en pie franco sobre suelos de arena, al prácticamente no llover se puede secar sobre la arena. En sólo 15 días se pasifica, dándole la vuelta cada 2 días, con ello la pasificación aporta más calidad y los azúcares son “mejores”.

También la Pedro Ximenez (PX) participaba en alguno de los ensamblajes. Ésta proviene fundamentalmente de la zona de Montilla-Moriles y es que como comentó Pepe Ferrer la PX no se da bien cerca del mar, necesita “interior”.

El consejo regulador de la DO Jerez/Manzanilla de Sanlúcar  de Barrameda define los vinos de encabezado como el resultado de añadir a Finos, Manzanillas, Amontillados, Palos Cortados u Olorosos + MCR (Mosto concentrado rectificado) y, concretamente:

  • Pale Cream: generoso de licor elaborado a partir de un vino de crianza biológica -fino o manzanilla- al que se ha adicionado mosto concentrado rectificado al objeto de darle un toque de dulzor que mitigue la sensación secante original de estos vinos.
  • Medium: amontillados o bien vinos que, aunque hayan sido fundamentalmente envejecidos mediante crianza oxidativa, han tenido igualmente una cierta crianza biológica. Mezcla o “cabeceo” de un vino generoso con un vino dulce natural o bien con mosto concentrado rectificado.
  • Cream: vino generoso de licor elaborado mediante la mezcla o “cabeceo” de vinos generosos de crianza oxidativa (fundamentalmente olorosos) con un importante aporte de vino dulce natural o bien de mosto concentrado rectificado.

Los vinos catados abarcaron en el caso del marco de Jerez vinos más allá de los vinos de cabeceo. Concretamente se cataron:

Moscatel Dorado de César Florido. Moscatel de Chipiona (2)

Moscatel pasas de César Florido. Moscatel de Chipiona (4) Uvas pasificadas en arena.

Moscatel muy viejo Reserva de Familia de César Florido (5)

Harveys Bristol Cream (7)

Colosía Cream (8).

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Comenzaré con una breve descripción de los fondillones basada sobre todo en la información que incluye la web de la D.O. Alicante y las explicaciones presentadas por Eva Pizarro.  Es un vino que procede de la sobremaduración de la uva monastrell en la cepa algo que se puede hacer en Alicante en vendimias concretas merced a los largos veranos y a la poca humedad y limpieza del ambiente que puede hacer que el ciclo -ya de por sí tardío- de la monastrell alcance los meses octubre e incluso noviembre. Otra peculiaridad destacable es que el alcohol procede exclusivamente del azúcar de la uva, por lo que su fermentación es biológica: no recibe añadidos de ningún tipo, siendo el mínimo de alcohol permitido de 16º. El mínimo de crianza es de 10 años con diversidad de tipos de toneles y barricas utilizados. En muchos casos, en los viejos toneles alicantinos o monoveros, con volúmenes que abarcan hasta los 1.200 litro.

Pero sigamos con los vinos de la cata. La “armada” alicantina incluía diferentes moscateles pero también un fondillón. Específicamente:

Moscatel “pasas” 2010 de Pepe Mendoza (1)

Moscatel Gran Imperial  de Primitivo Quiles (3) No encabezado.

Pureza 2015 de Pepe Mendoza (6) vino brisat natural elaborado con moscatel.

Fondillón Brotons Gran Reserva 1964 (9).

Si alguien se pregunta por el ganador de la cata, no tengo ninguna duda. Ganó el público asistente, con una comparativa muy bien llevada por el tandem de presentadores y en la que pudimos aprender muchas cosas.

Nota: Mis comentarios de cata se pueden encontrar en CellarTracker.

Pinotage. La variedad llegada del Sur de África.

Allá por el año 2002 publiqué este artículo en Verema que por motivos que desconozco ha desaparecido de dicha web. Aunque es muy sencillo no hay demasiado publicado en la red al respecto así que lo vuelvo a “colgar”.

Pinotage. La variedad llegada del Sur de África.

Esta variedad es fruto de un cruce entre la Pinot Noir y la Cinsault (llamada Hermitage en Sudáfrica). Por tanto y a pesar de que en la literatura el tema no se deja siempre claro hay que advertir que no se trata de un híbrido. Es una variedad tinta capaz de dar lugar a vinos con carácter y muy frutales (ciruelas, plátanos y bayas rojas), con boca sedosa y elevado contenido de alcohol.

Abraham Izak Perold

Abraham Izak Perold

El responsable del cruce fue un investigador y profesor de viticultura en la Universidad de Stellenbosch, el Profesor A.I. Perold que en 1925 trató de aunar las cualidades organolépticas de la Pinot Noir con la notable productividad y resistencia de la Cinsault. Para ello fecundó una flor macho de Cinsault con polen de Pinot Noir. Lo cierto es que Perlod no mostró demasiado interés en su creación y esta habría desaparecido cuando cambió de trabajo de no ser porque un joven profesor, el Dr. Charlie Niehaus, rescató algunos ejemplares que Perold tenía plantados en su jardín que llegaron al sustituto de Perold en la universidad, el profesor Theron.

Hacia 1935 mientras Perold estaba visitando la zona de cultivo de la Universidad cuando fue informado por Theron de que sus cepas habían sido preservadas y aquél recuperó el interés por su “criatura”. Parece ser que entonces adquirió su nombre actual sustituyendo a la denominación “HermitagexPinot de Perold” que tenía hasta ese momento.

Parece ser que el primero que vinificó la variedad pinotage fue el profesor C.T. de Waal en Elsenberg, mientras que fue en la granja Myrtle Grove donde se hizo la primera plantación con fines comerciales.

Los primeros vinos que se vinificaron no fueron muy bien considerados de modo que su uso fue muy limitado hasta bien entrados los años 50. En esta época su expansión no coincidió con grandes resultados en las catas efectuadas pero el vino comenzó a mostrar sus posibilidades. No obstante aún debería transcurrir más tiempo, concretamente hasta principios de los 90 para su consagración a nivel internacional, cuando Beyers Truter presentó sus vinos International Wine and Spirit Competition con tal éxito que fue elegido “elaborador del año”, reconocimiento que recaía por vez primera en un elaborador sudafricano.

El pinotage paso de cultivarse exclusivamente en Sudáfrica a la vecina Zimbawe y posteriormente también se extendió con relativa importancia por Nueva Zelanda. En Sudáfrica la superficie cultivada se concentra en la zona de El Cabo. Allí hay diferentes zonas productoras pero indiscutiblemente la más conocida internacionalmente es Stellenbosch donde radican algunos de los más reputados elaboradores tal y como: Kanonkop, Simonsig, Avontuur y Warwick Estate.

Ya para concluir os diré que los Pinotage vencedores en el Concurso “Pinotage Top 10” del año 2001 fueron:
· Delheim 2000
· Diemersfontein 2001
· Kanonkop 2000
· L’Avenir 2000
· Môreson 2000
· Lord Neethling 1998
· Rijk’s 2000
· Simonsig Red Hill 1999
· Tukulu 2000
· Uiterwyk Top-of-the-Hill 2000

Ya ahora… ¿a qué esperáis? Conseguid un buen pinotage y no esperéis a que os lo cuenten.

Leyendo entre viñas: el terroir de l’Alt Empordà (2)

Leyendo entre viñas: el terroir de l’Alt Empordà (2)

En nuestra eno-experiencia por el Empordà tuvo un papel especial la visita a la Bodega La Vinyeta – de nuevo un proyecto familiar- que es fruto del esfuerzo de una pareja de ingenieros agrónomos de Barcelona -Josep Serra y Marta Pedra-, especialistas en viticultura y enología y que constituye un proyecto empresarial integral, en el que el vino es sólo una de las ramas del modelo que incluye la producción de huevos, la elaboración de aceite y vinagre, la preservación de una especie autóctona de gallinas, la elaboración de miel, de quesos e incluso de conservas.
A la llegada a la bodega fuimos recibidos con una copa de su Heus Blanc 2016 un ensamblaje de 4 variedades autóctonas: Garnatxa blanca, Xareŀlo, Macabeo y Moscat y Malvasia. Un blanco expresivo, de aspecto visual juvenil, con buena expresión de fruta blanca matizada por notas cítricas y un paso por boca fresco, bien perfilado, con materia, buena sensación de acidez y notable longitud.
Ubicados en el municipio de Mollet de Peralada, el proyecto comenzó con apenas 4 hectáreas de viñedo y evolucionó hasta las 30 has. actuales en propiedad aunque controlan 35 has. más en alquiler y la mitad de las parcelas que trabajan son viñas viejas, de más de 50 años. Cuentan con 20 variedades de las cuales 11 son tradicionales incluyendo las cariñenas y garnachas, la macabeo, la moscatel, la xarel·lo,…
Un hecho esencial fue la construcción de la bodega en el año 2006.
De la mano de Josep Serra fuimos conociendo las diferentes líneas de trabajo de la bodega, incluyendo el proyecto “microvins” basado en elaborar vinos de variedades autóctonas procedentes de variedades autóctonas de viñedos muy viejos. Pudimos disfrutar de 2 blancos elaborados con cariñena blanca, el primero fermentado en barrica de acacia y el segundo de castaño. Ambos están todavía en bodega, y mostraron caracteres diferenciados, desde el vinificado en acacia, procedente de Espolla, sobre suelos de pizarra, en parcelas con poco “suelo” y que marca cierta cremosidad pero también notable fluidez en boca al vinificado en castaño, con la huella del paso por madera más evidente, con matices ahumados, seductora mineralidad y buena acidez.
Comenzaron a vender sus elaboraciones en 2007. Elaboran unas 200.000 botellas. Trabajan en ecológico y está en proceso de certificación.

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De izq. a dcha.: Zoltan Nagi, Beatriz Casares, Josep Serra (La Vinyeta) y Nuria Barrachina (Grupo Torres)

Tienen una amplia variedad de suelos, desde los sedimentarios, pasando por los pizarrosos –con pizarras fragmentadas-, cuarzo,….
Durante el paseo por la finca pudimos ver los viejos olivos con los que hacen sus aceites, con variedades como la autóctona argudell, o la verdal, que se remonta a la época griega o la ancestral corivell. Estas aceitunas dan vida a aceites con carácter y notable personalidad.

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Durante el almuerzo, en la misma bodega, conocimos otros proyectos del Empordà y que ahora relataré brevemente.
1. Mas Llunes: un proyecto que cuenta con alrededor de 80 has., el 50% en laderas de pizarra y el 50% con suelos aluviales. Comenzaron en una vieja bodega en Garriguella y de 1965 hasta el año 2000 formaron parte de los viticultores de la cooperativa local.
Cuando constituyeron la bodega adoptaron el nombre de la Finca donde está la bodega, Mas Llunes. Trabajan en producción integrada y elaboran unas 120.000 botellas, el 25% de blancos y el resto de tintos con una pequeña producción de vinos dulces.
2- Cellers d’En Guilla, ubicado en Rabós, una bodega cuyos propietarios provienen del Penedés y cuentan con viñas viejas (de al menos 30 años de edad) con garnachas, macabeo, muscat y cariñena tinta. Elaboran unas 40.000 botellas de 7 vinos con un potencial máximo de unas 80.000 botellas y trabajan actualmente sólo con uvas de viñas en propiedad.
3 – A continuación nos fue presentado el proyecto de Torres en Empòrdà, concretamente dentro del concepto 7 Magnifics. En esta zona trabajan las dos variedades dominantes en la comarca –cariñena y garnacha– conscientes del paisaje en el que elbaoran y de la influencia clave de la Tramontana.

En la cata durante el almuerzo probamos de Mas Llunes su gama de vinos singulares (Singulars) su garnatxa roja 14.01, 100% Garnatxa roja que proceden de la selección de cepas de más de 70 años del paraje de Fontanilles, sobre suelos de pizarra. De color dorado pálido presenta destellos metálicos y una nariz de fruta blanca en sazón, con matices anisados. En boca es un vino goloso y expresivo, perfilado con una atractiva acidez.
De Cellers d’En Guilla comenzamos degustando su Vinya del Metge rosat 2014, que pasó 3 días por maceración prefermentativa y se vinificó en INOX, con una producción de unas 7.000 botellas. Este rosado procede del ensamblaje de Garnatxa roja y garnatxa negra, de color cobre pálido y con una nariz expresiva, con frutilla roja fresca en boca tiene un paso franco y fresco y buena expresión frutal.
De esta misma bodega degustamos el tinto Bruel de l’Estany 2014, con un ensamblaje de garnacha y cariñena (más garnacha que cariñena) que se cría 12 meses en barricas de roble francés de 300 l de 2º y 3er año. Las variedades se crían por separado y se ensamblan al final y una vez embotellado el vino reposa otros 12 meses en botella.
Pudimos catar de 7 Magnifics su Somiadors 2014 (la primera añada de este vino) elaborado con un 70% de cariñena y un 30% de garnacha. Es un vino en el que se emplean diferentes cariñenas de la zona del Cap de Creus y en el que se presta especial atención a la maduración de la uva – evitando los toques vegetales que puede presentar la cariñena- y que macera 8/10 días buscando extraer su expresión frutal. Se busca también su ligereza, diseñando una estructura ligera y para reforzar su carácter frutal la garnacha se trabaja en INOX y la cariñena pasa solo 8/9 meses de en barricas de 2º uso.
Concluimos los tintos de la cata con el Rhodes 2014, de nuevo del Celler Mas Llunes fruto del ensamblaje de 60% de cariñenas muy viejas, de más de 100 años, un 30% de garnacha y un toque de cabernet sauvignon. El suelo del que proceden las uvas es pizarroso. Pasa 10 meses en barricas de roble francés de 1º, 2º y 3er año y se elaboran solo 5.000 botellas. Un vino con frescura y presencia sin renunciar a la madurez, con buena fruta y un tanino dulce y carnoso.
El final del almuerzo dio paso a una serie de vinos dulces, comenzando por el Moscatell d’Emporda del Celler d’Espolla, elaborado con moscatel de Alejandría añadiendo alcohol vínico a mitad de la fermentación. Quedan solo 3 cooperativas en el Emporda, ésta, con más de 200 has. controladas y alrededor de 100 socios dispone de un enorme patrimonio enológico.
Seguidamente probamos, de la misma bodega, la garnacha SoliSerena, elaborado con garnacha blanca y rosada a partir de una vieja solera de más de 50 años y que luego pasó algo más de un año en damajuanas. La fermentación del vino se paró -por adición de alcohol a mitad del proceso de fermentación- y pasó por una doble crianza oxidativa, primero en su vieja barrica de roble americano de 600 l y luego durante 800 días en damajuanas. De color ambarino Un vino perfumado, con carácter y notable profundidad.
Tras ello probamos el vino Solera, un vino dulce natural tambien del Celler Coop. d’Espolla, ensamblaje de garnacha blanca y rosada, un vino con crianza oxidativa en depósitos de madera de diversa procedencia y capacidad y con una solera de más de 50 años. De color ámbar algo más oscuro, con una seductora nariz de caramelo y matices especiados, con un paso por boca con carácter y notable profundidad.

El siguiente dulce catado, fue el “Sol i serena de damigiana” de Cellers d’En Guilla en cuya etiqueta reza: “2 anys nit i dia a l’aire lliure de l’Emporda” un monovarietal de garnacha roja de color dorado con destellos verdosos, nariz algo licorosa, golosona pero con profundidad.

Concluimos con el laureado Mas Llunes garnacha d’Emporda, un vino de garnacha roja procedente de una solera de 2002 y con 10 años de promedio en barricas de roble francés de 220 l. Ámbar con destellos rojizos y una nariz expresiva, que recuerda a los “orejones” y a la miel ligera y que en boca muestra notable frescura y dulzor equilibrado.
Pero todavía no había concluido nuestro periplo por el Empordà, nos esperaba aún una excelente cena maridada en el hotel Terraza, en Roses, y la visita al Baix Empordà, de la que me ocuparé en un próximo relato.

Nota: Es importante saber que cuando en el texto uso la expresión “Garnatxa de l’Empordà” hago referencia a la denominación que se hace en la zona de los vinos dulces de licor elaborados con diferentes tipos de garnachas, vendimiadas maduras y pasificadas posteriormente.

Leyendo entre viñas: el terroir de l’Alt Empordà

Leyendo entre viñas: el terroir de l’Alt Empordà

En compañía de Bonfill Arché Pagés nos desplazamos hasta la viña La Cumella. Allí, a pie de viña, conocimos algo de la historia de la bodega Arché Pagès ubicada en el municipio de Capmany (Alt Empordà). Un proyecto que nace como culminación del trabajo y esfuerzos de 4 generaciones de la familia que han estado ligadas a la viña y al vino. Esa experiencia de vidas ligadas al terruño dio lugar, en 2004, al establecimiento de la bodega. Cuentan con unas 20 has repartidas en pequeñas parcelas en altitudes que oscilan desde los 100 hasta los 120 metros sobre el nivel del mar.

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Vinya La Cumella

Como en otros de los casos que conocimos durante nuestra visita no hay mucha viña vieja ya que se arrancó en un momento en el que “mecanizar” parecía ser la solución para la viña -no solo en la zona, en gran parte de España se sufrió también esta fiebre de industrialización de la viniviticultura- pero al menos con la reconversión se plantó algo de garnacha y cariñena. Con ello la mayoría de viñedo tiene una edad entre 20 y 25 años, abundando los suelos graníticos y arenosos con un tipo de arena compacta a la que allí denomina “sauló”. Es una zona de poca pluviometría y de nuevo con el gran condicionante de la Tramuntana que condiciona incluso la orientación de la viña, buscando que se facilite el tránsito del viento sin que dañe a la planta.
A pie de viña también, vimos las tradicionales paredes de “pedra seca” que son un elemento central de las viñas, piedras que en su mayoría son del granito conocido allí como “ull de serp” y que incluso da nombre a algún vino.

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Sauló (arena compacta)

Visitamos también una parcela recién plantada, pies americanos (140 Ruggieri), muchos de ellos todavía sin injertar, con el propósito de ser injertados de garnacha roja.
Muchos y muy interesantes temas surgieron durante nuestro paseo por las viñas como el impacto preocupante de la yesca o la presencia en las plantaciones tradicionales de uva “para comer” entre el viñedo, sobre todo de la llamada “cardinal, que acompañada en este uso “alimenticio” a la moscatel y a la picapoll, que se usaba fundamentalmente para pasificar.
En la bodega elaboran unas 70.000 botellas que se reparte, aproximadamente, 70% de tintos, 25% de blancos y 5% de rosados.

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Cata en Vinyes d’Olivardots

Tras la visita a Arché Pages nos dirigimos a Vinyes d’Olivardots. En este caso se trata de un proyecto de una familia que no venía del mundo del vino. Carme Casacuberta, licenciada en ciencias químicas y enóloga, y su esposo Antoni Pena, ingeniero industrial, veraneaban en Campmany y eran unos grandes aficionados al vino y comenzaron un proyecto hace apenas 10 años basado basado en unas 4 hectáreas de viña joven, plantada alrededor de la bodega junto a 5 has de viñas viejas. Carlota, la hija de los fundadores nos presentó la apuesta de la bodega que se centra en las variedades autóctonas y juegan con la baza de sus suelos de arena y granito y con las viejas cariñenas (hay incluso un viñedo de 1900) puesto que la recuperación de viñas viejas es cuestión esencial en su proyecto. Las viñas más viejas llegan a los 135 años, con plantaciones de garnacha (blanca y gris) y de cariñena blanca.
La conducción es muy particular, una lira apoyada en unos peculiares soportes de hierro diseñados para hacer frente a la tramontana.
Elaboran unas 35.000 botellas en ecológico (en proceso de certificación) y además de las variedades autóctonas también cuentan con syrah y cabernet.
Tras la visita tuvo lugar en la misma bodega una cata de 4 bodegas de la zona. La primera de las bodegas presente fue Vinyes dels Aspres, ubicada en Cantallops y por ello la más al norte de la comarca. Con suelos que van del granito a la pizarra. La base de sus vinos es la garnacha y algo de cariñena complementada con merlot, cabernet y syrah. También elaboran un dulce elaborado con garnacha gris, a partir de uvas sobremaduradas y envejecido en damajuanas de 20 l. Cuenta con una superficie total de 15 has que en breve ascenderán hasta 17 has.
El primero de los vinos catados fue el Ull de Serp Macabeu 2015, del Celler Arché Pagès, un concepto basado en monovarietales de fincas concretas, este procede de la Finca la Closa, una finca que además de la macabeo aquí incluida cuenta también con algo de cariñena. En un clima notablemente seco y cálido el granito aporta cierta frescura. El vino fermenta en barricas de 500 l y pasa 3/3 meses de crianza. Encontramos cremosidad, matices ahumados y toques especiados. También se trabajan las lías, que aportan sensaciones de azúcar quemado. Los 12 meses de reposo en bodega completan el proceso, con un vino que muestra matices cítricos y cierta mineralidad, junto a una bien definida cremosidad. Su PVP está entorno a los 18/20€.
Tras ello nos fue presentado el proyecto Terra Remota, que yo conocía ya de hacía tiempo, de mi etapa “veremera”. Un proyecto cuya primera vendimia es de 2006, una joven bodega diseñada para trabajar con gravedad, que cuenta con 23 has casi todas sobre suelos graníticos.
El siguiente vino catado fue el Dd’O 6.13. de 2013 de Vinyes d’Olivardots, una cariñena blanca elaborado en Inox y trabajando las lías. Un suelo aluvial formado por piedras de canto rodado y arena. que aporta cierta mineralidad. Con viñas de principios del siglo XX (casi 120 años) y que tiene un PVP aprox. de 15€. Con color casi dorado, y muy personal hay apenas 1000 botellas de este vino que muestra una atractiva fruta confitada, que crece tras dominar una ligera reducción inicial y que cuenta con una excelente boca, fluida, con materia, buenos amargos, cierta mineralidad y mucho carácter.
En tercer lugar degustamos el Blanc dels Aspres 2016, de Vinyes dels Aspres, un ensamblaje de 70% garnacha blanca y 30% garnacha roja y gris. Fermentado en barricas de roble francés de 225 l. y que pasa 5 meses sobre sus lías. Está recién embotellado. Un tinto joven en el que se nota el paso por madera. Nariz sobria pero expresiva y en boca con mucho carácter, paso cremoso, suave mineralidad, bien de acidez, bastante largo y bien perfilado. Sin duda algo de botella le vendrá bien.
Tras ello llegó la hora del primero rosado, el Caminito 2016 de Terra Remota, un monovarietal de garnacha tinta con una producción de apenas 3.500 botellas. Hacen vendimian manual –en cajas de 10 kg-, maceración pelicular, despalillan y se prensa a baja presión. Entre un 10% y un 20% del vino pasa a barricas de roble francés. Con ello consigue un vino de color salmón muy pálido, con una nariz de media intensidad pero muy perfumada, con delicados matices florales y alguna sensación especiada. En boca tiene buen ataque, con nervio, seductores matices de pimienta rosa en el retronasal y notable persistencia. Un vino con notable atractivo. Su PVP es aprox. de 15€.
Seguidamente catamos el primer tinto, el Camino 2014 de Terra Remota, un ensamblaje de garnacha, syrah y un 20% de cabernet sauvignon. Hacen entra 40 y 50.000 botellas de este vino (de una producción total que oscila entre 80 y 90.000 botellas. De nuevo con vendimia manual, doble selección, despalillado y con una maceración larga y con pigeages. El vino se elabora entre Inox y depósitos de madera de 50.000 l. para pasar 12 meses en barricas de roble francés y otros 12 en botella. Un vino de capa media/alta con una nariz muy bien perfilada, que incluye notas de azúcar quemado y delicados toques florales, con una fruta madura pero fresca. En boca el paso es fluido, con un tanino vivo pero bien integrado, buena estructura y bastante longitud. Su PVP es aprox. de 16/20€.
A continuación degustamos otro vino de la misma bodega, el Clos Adrien 2013. 90% syrah y 10% garnacha. Este pasa 24 meses en barrica (barricas de 500 l) y 12 meses en botella. Un tinto mineral, perfumado, con excelente presencia, ligeros tostados, algunas vainillas y una atractiva expresión frutal. En boca tiene buen ataque, cuerpo medio, largo y estructurado. Su PVP es aprox. de 45/50€.
Volvimos tras ello a los vinos de la Vinyes d’Olivardots, concretamente al Gresa 2009, un ensamblaje de Cariñena (40%), Garnacha (30%), Syrah (21%), Cabernet Sauvignon (9%) y que fue la primera marca que se elaboró en la bodega. Las uvas proceden de una viña cercana a la bodega. Se cría durante 18 meses en barricas de roble francés (nueva en un 20%) y entre sus objetivos está el trabajo del tanino que se busca que aparezca pulido y amable, lo que se facilita con los 6/7 años de crianza en botella. Es un b
Vino cubierto de color, maduro, con claro carácter mediterráneo, hay matices licorosos, ligeros tostados, notas especiadas. En boca es un vino largo, de tanino firme pero amable, fresco y estructurado.
Los siguientes vinos catados, y sin salir de Vinyes d’Olivardots, nos llevaron a aproximarnos a 2 cariñenas con caracteres diferenciados, la 2.11, procedente de cepas viejas de la Finca “Hort d’en Joan” plantada el año 1909 sobre un terroir de arena y situada en el término municipal de Capmany a unos 90 m de altitud y con orientación norte. Vino que muestra un perfil más elegante y la 1,10, procedente de la “Vinya de l’Avi” plantada el año 1946 y “El Roqué” plantada el año 1969, ambas sobre suelo pizarroso y situadas en los términos municipales de Vilamaniscle y Rabós de l’Empordà, a unos 200 m de altitud y con orientación sureste. Aquí es la mineralidad de la pizarra un elemento clave.
La primera muestra un paso fluido y un tanino más delicado frente a la segunda, aún más fluida, pero más mineral y con un tanino firme, con cierta textura.
Muy ilustrativa la comparación de ambas cariñenas.
El siguiente vino fue el Bonfill 2014 de Arché Pagès, un tinto fruto del ensamblaje de 60% garnacha y 40% cariñena, con una maceración de unos 25/30 días y una crianza de 13714 meses en barricas. Un vino que aún no está en el mercado y al que le falta asentarse en botella. En su perfil olfativo destaca la fruta negra madura, los toques especiados (tanto pimienta negras como especias “dulces”) los ahumados, los toques de azúcar quemado y alguna nota de monte bajo mediterráneo. En boca el ataque es bueno, el tanino firme, aún pro domar y algo secante, bien de acidez, con materia, largo y estructurado.
Tras lo cual catamos el Ull de Serp carinyena 2013, un vino que me enamoró, con mucho umami, notas de caldo de carnel atractiva mienralidad y una franca expresión de fruta negra. En boca presenta un tanino robusto pero bien engarzado, con frescura, largo, estructurado y muy bien definido.
El último de los tintos catados fue el S’Alou 2013 de Vinyes dels Aspres. Alou eran unos privilegios feudales referidos a viejos dominios libres de sujeción feudal. Este es un vino fruto del ensamblaje de garnacha, 25% syrah y 10% cabernet que pasa unos 14 meses en barricas de roble francés de 225 l y 2 años en botella. Un vino con cierta rusticidad, con un curiosos toque salino, que incluso recuerda a las anchoas en salazón, con un tanino ligeramente astringente, aún por pulir, casi licoroso pero no exento de frescor y de notable longitud.
El cierre de la cata vino de la mano de un dulce, el Bac de les Ginesteres, una garnatxa de Vinya dels Aspres que procede de garnachas grises pasificadas procedente de las vendimias 2005 y 2006. De color ámbar, con marcado carácter oxidativo y que se cría un mínimo de 5 años en damajuanas de 20 l. En botella de 50 cl y con un azúcar residual de 160 gr/l, resulta fresco, con notas de miel ligera, toques de frutos secos (avellanas) y algo de pasas sultanas. Con dulzor comedido, cierta tanicidad, sabor de pasas, largo u seductor y con notable acidez.
Tras la cata nos desplazamos hasta La Vinyeta, visita que será objeto de otra crónica.