Empordà, viña, vino y tradición.

Empordà, viña, vino y tradición.

En una reciente visita al Empordà he podido disfrutar, junto a un grupo de amigos que desde las redes sociales y los medios físicos promocionan la cultura del vino, del carácter único de estas tierras y de la generosidad de sus gentes. En esta primera crónica reflejos mis primeras impresiones dejando un análisis pormenorizados de las bodegas visitadas y los vinos catados para posteriores desarrollos.

La DOP Empordà

Pese a su reducida dimensión, las viñas bajo el paraguas de la D.O.P. Empordà presentan gran atractivo y notable potencial. Son muchos los factores que hay detrás del concepto Empordà, son vinos que podríamos tratar de comprender analizándolos bajo el tamiz de los cuatro elementos clásicos, la tierra, y más concretamente el carácter de sus suelos, el aire, con el delicado equilibrio entre la imponente Tramontana y la Marinada, el agua, elemento crucial en una zona de tan escasa pluviometría y que maximiza su importancia en los viñedos con proximidad al mar, y el fuego, ese sol del Mediterráneo que garantiza la madurez de las uvas.

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Desde tiempos remotos la vid ha formado parte del paisaje de estas tierras. En nuestra visita a la ciudad de Ampurias fundada por los griegos aproximadamente en el s. VI a.C., pudimos ver los vestigios de ese contacto ancestral con la viña y el vino. La influencia de Ampurias alcanzó un punto álgido durante la dominación romana para posteriormente declinar hasta el abandono de la ciudad.

También en la edad media fue una zona de producción de vinos, en este caso bajo la influencia –y el control- de los monjes, concretamente conocimos la gran influencia de los ubicados en el imponente monasterio de Sant Pere de Rodes, que también tuvimos oportunidad de visitar. Los pensamientos del padre Franciscano Francesc Eiximenis y sus explicaciones acompañaron parte de nuestra ilustrativa visita.

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Tampoco podemos olvidar que la vitivinicultura fue una actividad de gran relevancia en la comarca a lo largo de los siglos XVIII y XIX, condicionando el territorio y potenciando el carácter antrópico de muchos de los paisajes empordaneses. Uno de esos elementos son las llamadas paredes de “pedra seca”, muros que mantenían los bancales y dominaban las laderas de los viñedos y que pudimos encontrar en las diferentes visitas a bodegas que llevamos a cabo.

EL territorio y la actividad económica -como muchas otras zonas productivas- sufrió enormemente el impacto de la filoxera que se detectó en 1879 en una viña de Rabós d’Empordà, antes que en ninguna otra viña catalana, marcando un antes y un después en la economía del Empordà.

Si bien es cierto que hubo intentos de revitalizar la industria del vino en la zona, el actual modelo vitivinícola empurdanés nace hace unos 20 años y aunque los payeses conservaron viejas viñas -incluso centenarias- en diversos puntos de la comarca, tanto los proyectos vitivinícolas como buena parte de las viñas son jóvenes y por tanto aún en proceso de completar su definición.

En su búsqueda de una adecuada regulación de sus esfuerzos y resultados consiguieron a aprobación de la Denominación de Origen Empordà-Costa Brava en el año 1975, que en su versión actual se regula mediante la Orden ARP/63/2006, de 16 de febrero que aprobó la nueva reglamentación de la Denominación de Origen Empordà, adaptándose a la Ley de ordenación vitivinícola catalana.

A continuación presento algunos datos básicos esenciales para entender las características de la DOP Empordà.

Datos básicos

Bodegas elaboradoras inscritas 48 Total vino elaborado 2015 62.041 Hl
Bodegas embotelladoras inscritas 49 Venta botellas DOP 2015 5.602.727
Total de bodegas inscritas 52 mercado nacional 4.838.110
Viticultores inscritos 290 exportación 764.617
Superficie de viña inscrita 1.786 Ha Municipios en la DOP 55
Vino amparado vendimia 2015 57.941 Hl Pluviometría media anual 600 mm

La viñas de la DOP se reparten entre los 35 municipios del Alt Empordà y 20 municipios del Baix Empordà, delimitados en 2 zonas separadas geográficamente.

Alt Empordà

Ubicación: extremo nororiental de Cataluña (desde la ciudad de Figueres hacia el norte hasta la frontera con Francia) enmarcada por las faldas de las sierras de Rodes y de las Alberas, en un arco que va desde el cabo de Creus a la denominada Garrotxa d’Empordà (Albanyà). Limita, así, con los Pirineos al norte, el Mediterráneo al este y la llanura al sur.

Los municipios que de esta zona son: Agullana, Avinyonet de Puigventós, Biure, Boadella i les Escaules, Cabanes, Cadaqués, Cantallops, Capmany, Cistella, Colera, Darnius, Espolla, Figueres, Garriguella, La Jonquera, Llançà, Llers, Masarac, Mollet de Peralada, Palau-saverdera, Pau, Pedret i Marzà, Peralada, Pont de Molins, Portbou, Port de la Selva, Rabós, Roses, Sant Climent Sescebes, Selva de Mar, Terrades, Vilafant, Vilajuïga, Vilamaniscle y Vilanant.

Baix Empordà

Delimitada al norte por el macizo del Montgrí, al suroeste por el macizo de Les Gavarres, que forma una llanura costera con el macizo de Begur, y al este con el Mediterráneo.

Los municipios incluidos son: Begur, Bellcaire d’Empordà, Calonge, Castell-Platja d’Aro, Corçà, Cruïlles, Monells i Sant Sadurní de l’Heura, Forallac, La Bisbal d’Empordà, Mont-ras, Palafrugell, Palamós, Palau-sator, Pals, Regencós, Sant Feliu de Guíxols, Santa Cristina d’Aro, Torrent, Torroella de Montgrí, Ullà y Vall-llobrega.

La geología

Los suelos del Empordà son generalmente textura arenosa y pobres en materia orgánica, siendo el granito y la pizarra los elementos más característicos de las zonas de montaña y los suelos de origen aluvial los más frecuentes en los llanos. Comprobamos en nuestra visita como las mismas variedades se expresan de forma notablemente distinta cuando nos encontramos con suelos con marcado acento granítico frente a aquellos donde domina la pizarra.

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La viña

Por lo que hace referencia al patrimonio enológico destacaría el papel de la cariñena, que por temas burocráticos se suele denominar samsó, y que tanto tintas como blancas o rosadas (grises) expresan un carácter muy personal. De forma similar la garnacha es una variedad muy arraigada y que tanto en tinta, blanca como roja (gris o rosada) y en su vertiente “peluda”, de nuevo se expresan de forma muy atractiva.

Se encuentran también viñas de macabeo, moscatel de Alejandría y picapoll blanco, junto con malvasía, moscatel de grano menudo o xarel·lo, entre las blancas, variedades que coexisten con algunas extranjeras, como la sauvignon blanc, la chardonnay o la gewurztraminer. En el caso de las tintas junto algo de ull de llebre (tempranillo) y monastrell, es fácil encontrar variedades extranjeras como la cabernet (tanto sauvignon como franc), la merlot o la syrah. Estando muy bien adaptada la syrah, que muestra un atractivo carácter mediterráneo.

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Los vinos

De los vinos que ya conocía junto con la amplia representación de los que catamos durante nuestro viaje comentaré a vuelapluma algunas apreciaciones. En primer lugar que sin duda los vinos del Empordà tienen un marcado carácter mediterráneo, son vinos con cuerpo y materia pero en los que se trabajan bien las acideces. En el trabajo con las variedades autóctonas puede aparecer cierta rusticidad, mostrando un terruño con una personalidad propia.

Los tintos son mayoritarios, los blancos aún una minoría de nuevo expresan un carácter propio cuando se basan en las variedades autóctonas, en este caso el carácter mediterráneo, el aporte de mineralidad y la definición de los mismos, da lugar a vinos con peso en boca pero no exentos de frescura.

Los rosados, atractivos, muestran personalidades variopintas en función del ensamblaje varietal pero también del perfil de elaboración, con algunos de escaso color y mayor delicadeza y otros más extraídos y golosos.

También resultaron muy interesantes las llamadas “garnatxas de l’Emporda” que es como se conoce a los vinos rancios dulces de la zona y que son, concretamente “vinos dulces naturales”. Aquí se huele y se saborea la proximidad geográfica y cultural a la zona sur de Francia, compartiendo bastantes características con los vinos de Banyuls.

Por último, reflejar una asignatura pendiente de la DOP, incorporar los tradicionales rancios secos entre los vinos a los que dan cobertura. Elaboraciones tradicionales con tanta personalidad forman parte de su patrimonio enológico y por tanto deben protegerse y promocionarse.

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Acerca de pacohigon
Profesor de Economía Pública en la Universidad de Valencia. Amante del vino y socio fundador de la comunidad virtual Verema.com, la más reputada en cuestiones de vino y gastronomía en lengua castellana. Fascinado por las Nuevas Tecnologías de la Información. Uso Twitter, Facebook, Youtube, Flickr, Picasa, Pinterest, Instagram y LinkedIn y alguna otra red social de esas que pueblan el planeta Internet...

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