Leyendo entre viñas: el terroir de l’Alt Empordà (2)

Leyendo entre viñas: el terroir de l’Alt Empordà (2)

En nuestra eno-experiencia por el Empordà tuvo un papel especial la visita a la Bodega La Vinyeta – de nuevo un proyecto familiar- que es fruto del esfuerzo de una pareja de ingenieros agrónomos de Barcelona -Josep Serra y Marta Pedra-, especialistas en viticultura y enología y que constituye un proyecto empresarial integral, en el que el vino es sólo una de las ramas del modelo que incluye la producción de huevos, la elaboración de aceite y vinagre, la preservación de una especie autóctona de gallinas, la elaboración de miel, de quesos e incluso de conservas.
A la llegada a la bodega fuimos recibidos con una copa de su Heus Blanc 2016 un ensamblaje de 4 variedades autóctonas: Garnatxa blanca, Xareŀlo, Macabeo y Moscat y Malvasia. Un blanco expresivo, de aspecto visual juvenil, con buena expresión de fruta blanca matizada por notas cítricas y un paso por boca fresco, bien perfilado, con materia, buena sensación de acidez y notable longitud.
Ubicados en el municipio de Mollet de Peralada, el proyecto comenzó con apenas 4 hectáreas de viñedo y evolucionó hasta las 30 has. actuales en propiedad aunque controlan 35 has. más en alquiler y la mitad de las parcelas que trabajan son viñas viejas, de más de 50 años. Cuentan con 20 variedades de las cuales 11 son tradicionales incluyendo las cariñenas y garnachas, la macabeo, la moscatel, la xarel·lo,…
Un hecho esencial fue la construcción de la bodega en el año 2006.
De la mano de Josep Serra fuimos conociendo las diferentes líneas de trabajo de la bodega, incluyendo el proyecto “microvins” basado en elaborar vinos de variedades autóctonas procedentes de variedades autóctonas de viñedos muy viejos. Pudimos disfrutar de 2 blancos elaborados con cariñena blanca, el primero fermentado en barrica de acacia y el segundo de castaño. Ambos están todavía en bodega, y mostraron caracteres diferenciados, desde el vinificado en acacia, procedente de Espolla, sobre suelos de pizarra, en parcelas con poco “suelo” y que marca cierta cremosidad pero también notable fluidez en boca al vinificado en castaño, con la huella del paso por madera más evidente, con matices ahumados, seductora mineralidad y buena acidez.
Comenzaron a vender sus elaboraciones en 2007. Elaboran unas 200.000 botellas. Trabajan en ecológico y está en proceso de certificación.

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De izq. a dcha.: Zoltan Nagi, Beatriz Casares, Josep Serra (La Vinyeta) y Nuria Barrachina (Grupo Torres)

Tienen una amplia variedad de suelos, desde los sedimentarios, pasando por los pizarrosos –con pizarras fragmentadas-, cuarzo,….
Durante el paseo por la finca pudimos ver los viejos olivos con los que hacen sus aceites, con variedades como la autóctona argudell, o la verdal, que se remonta a la época griega o la ancestral corivell. Estas aceitunas dan vida a aceites con carácter y notable personalidad.

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Durante el almuerzo, en la misma bodega, conocimos otros proyectos del Empordà y que ahora relataré brevemente.
1. Mas Llunes: un proyecto que cuenta con alrededor de 80 has., el 50% en laderas de pizarra y el 50% con suelos aluviales. Comenzaron en una vieja bodega en Garriguella y de 1965 hasta el año 2000 formaron parte de los viticultores de la cooperativa local.
Cuando constituyeron la bodega adoptaron el nombre de la Finca donde está la bodega, Mas Llunes. Trabajan en producción integrada y elaboran unas 120.000 botellas, el 25% de blancos y el resto de tintos con una pequeña producción de vinos dulces.
2- Cellers d’En Guilla, ubicado en Rabós, una bodega cuyos propietarios provienen del Penedés y cuentan con viñas viejas (de al menos 30 años de edad) con garnachas, macabeo, muscat y cariñena tinta. Elaboran unas 40.000 botellas de 7 vinos con un potencial máximo de unas 80.000 botellas y trabajan actualmente sólo con uvas de viñas en propiedad.
3 – A continuación nos fue presentado el proyecto de Torres en Empòrdà, concretamente dentro del concepto 7 Magnifics. En esta zona trabajan las dos variedades dominantes en la comarca –cariñena y garnacha– conscientes del paisaje en el que elbaoran y de la influencia clave de la Tramontana.

En la cata durante el almuerzo probamos de Mas Llunes su gama de vinos singulares (Singulars) su garnatxa roja 14.01, 100% Garnatxa roja que proceden de la selección de cepas de más de 70 años del paraje de Fontanilles, sobre suelos de pizarra. De color dorado pálido presenta destellos metálicos y una nariz de fruta blanca en sazón, con matices anisados. En boca es un vino goloso y expresivo, perfilado con una atractiva acidez.
De Cellers d’En Guilla comenzamos degustando su Vinya del Metge rosat 2014, que pasó 3 días por maceración prefermentativa y se vinificó en INOX, con una producción de unas 7.000 botellas. Este rosado procede del ensamblaje de Garnatxa roja y garnatxa negra, de color cobre pálido y con una nariz expresiva, con frutilla roja fresca en boca tiene un paso franco y fresco y buena expresión frutal.
De esta misma bodega degustamos el tinto Bruel de l’Estany 2014, con un ensamblaje de garnacha y cariñena (más garnacha que cariñena) que se cría 12 meses en barricas de roble francés de 300 l de 2º y 3er año. Las variedades se crían por separado y se ensamblan al final y una vez embotellado el vino reposa otros 12 meses en botella.
Pudimos catar de 7 Magnifics su Somiadors 2014 (la primera añada de este vino) elaborado con un 70% de cariñena y un 30% de garnacha. Es un vino en el que se emplean diferentes cariñenas de la zona del Cap de Creus y en el que se presta especial atención a la maduración de la uva – evitando los toques vegetales que puede presentar la cariñena- y que macera 8/10 días buscando extraer su expresión frutal. Se busca también su ligereza, diseñando una estructura ligera y para reforzar su carácter frutal la garnacha se trabaja en INOX y la cariñena pasa solo 8/9 meses de en barricas de 2º uso.
Concluimos los tintos de la cata con el Rhodes 2014, de nuevo del Celler Mas Llunes fruto del ensamblaje de 60% de cariñenas muy viejas, de más de 100 años, un 30% de garnacha y un toque de cabernet sauvignon. El suelo del que proceden las uvas es pizarroso. Pasa 10 meses en barricas de roble francés de 1º, 2º y 3er año y se elaboran solo 5.000 botellas. Un vino con frescura y presencia sin renunciar a la madurez, con buena fruta y un tanino dulce y carnoso.
El final del almuerzo dio paso a una serie de vinos dulces, comenzando por el Moscatell d’Emporda del Celler d’Espolla, elaborado con moscatel de Alejandría añadiendo alcohol vínico a mitad de la fermentación. Quedan solo 3 cooperativas en el Emporda, ésta, con más de 200 has. controladas y alrededor de 100 socios dispone de un enorme patrimonio enológico.
Seguidamente probamos, de la misma bodega, la garnacha SoliSerena, elaborado con garnacha blanca y rosada a partir de una vieja solera de más de 50 años y que luego pasó algo más de un año en damajuanas. La fermentación del vino se paró -por adición de alcohol a mitad del proceso de fermentación- y pasó por una doble crianza oxidativa, primero en su vieja barrica de roble americano de 600 l y luego durante 800 días en damajuanas. De color ambarino Un vino perfumado, con carácter y notable profundidad.
Tras ello probamos el vino Solera, un vino dulce natural tambien del Celler Coop. d’Espolla, ensamblaje de garnacha blanca y rosada, un vino con crianza oxidativa en depósitos de madera de diversa procedencia y capacidad y con una solera de más de 50 años. De color ámbar algo más oscuro, con una seductora nariz de caramelo y matices especiados, con un paso por boca con carácter y notable profundidad.

El siguiente dulce catado, fue el “Sol i serena de damigiana” de Cellers d’En Guilla en cuya etiqueta reza: “2 anys nit i dia a l’aire lliure de l’Emporda” un monovarietal de garnacha roja de color dorado con destellos verdosos, nariz algo licorosa, golosona pero con profundidad.

Concluimos con el laureado Mas Llunes garnacha d’Emporda, un vino de garnacha roja procedente de una solera de 2002 y con 10 años de promedio en barricas de roble francés de 220 l. Ámbar con destellos rojizos y una nariz expresiva, que recuerda a los “orejones” y a la miel ligera y que en boca muestra notable frescura y dulzor equilibrado.
Pero todavía no había concluido nuestro periplo por el Empordà, nos esperaba aún una excelente cena maridada en el hotel Terraza, en Roses, y la visita al Baix Empordà, de la que me ocuparé en un próximo relato.

Nota: Es importante saber que cuando en el texto uso la expresión “Garnatxa de l’Empordà” hago referencia a la denominación que se hace en la zona de los vinos dulces de licor elaborados con diferentes tipos de garnachas, vendimiadas maduras y pasificadas posteriormente.

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Acerca de pacohigon
Profesor de Economía Pública en la Universidad de Valencia. Amante del vino y socio fundador de la comunidad virtual Verema.com, la más reputada en cuestiones de vino y gastronomía en lengua castellana. Fascinado por las Nuevas Tecnologías de la Información. Uso Twitter, Facebook, Youtube, Flickr, Picasa, Pinterest, Instagram y LinkedIn y alguna otra red social de esas que pueblan el planeta Internet...

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