El Ródano en blanco

EL RÓDANO EN BLANCO

Cata 279 de la Penya La Verema

Con el lema de “El Ródano en blanco” nuestro compañero de Peña Pepe García, fue el responsable de organizar la primera cata de la nueva etapa de la Penya La Verema. El sitio de la cata fue El Obrador (Carrer Sant Clement, 4 de Valencia) donde luego disfrutamos de una cena “ligera”.
Como bien comentaba Pepe en su presentación de la cata hay diferencias sustanciales entre el Ródano Norte y el Ródano Sur. A lo largo de los más de 200 km de longitud de este importante río vitivinícola pasamos desde el clima continental del Norte, más frío al carácter mediterráneo del Sur, con veranos cálidos e inviernos suaves. En variedades blancas en el Norte destaca la viognier, bien sola y o bien ensamblada junto a la marsanne y roussanne. Por su parte en el Sur es más frecuente encontrar variedades como la grénache blanc, clairette, la counoise y la bourboulenc.

 

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Los vinos catados tenían el aliciente de ser –con una excepción- vinos blancos en zonas donde suelen ser más conocidos y reconocidos los vinos tintos. Tres procedían de AOC del Ródano Norte y uno del Ródano Sur.

De Norte a Sur catamos:
Un Condrieu, zona donde se producen exclusivamente vinos blancos con la variedad Viognier. Concretamente catamos el Condrieu 2015 de E. Guigal, el primero de los vinos catados y el segundo clasificado por media acotada (81,75) con una mayor desviación estándar de 5,59. 13,5% de vol. alcohólico y procedente de viognier de 30 años de edad. Fermentó en barricas de roble francés nuevas (1/3 del vino) y en depósitos de Inox (los otros 2/3). Se crío durante 6 meses en barricas de roble nuevo. El carácter varietal era tan marcado que fue descubierto por 6 de los 9 catadores. De entre los catados este vino contaba con las valoraciones más altas por parte de la crítica profesional, con un 95 de Robert Parker, un 92 de Wine Spectator y un 16,5 de Jancis Robinson.

Un Saint-Joseph, zona de nuevo característica de tintos con syrah si bien está permitido –y era tradicional- añadir hasta un 10% de las blancas marsanne y roussanne. En este caso catamos el Domaine Romaneaux Saint Joseph 2014, con un 13,5% de vol. alcohólico y monovarietal de roussanne (de 30 años), lo que a su vez es poco frecuente en la zona donde normalmente los blancos son un ensamblaje de las 2 variedades características. Las uvas se cosechan a mano, se someten a una maceración larga a baja temperatura sin despalillar. Fermenta en tanques de madera y envejece con sus lías finas en barricas de roble de segundo año durante 8 meses. Fue el vino ganador de la cata con una media acotada de 84,71 y la menor desviación estándar de toda la cata. A mí también fue el vino que más me gustó, con diferencia. Con un precio de 41,70€ fue el vino más barato que catamos.
Un Hermitage blanco. Siendo Hermitage una zona conocida por los tintos elaborados con syrah no recuerdo haber catado demasiados blancos de esta región. Fue el tercer vino que catamos y el tercer clasificado por media acotada (81,43) con la mayor desviación estándar entre los vinos catados. Se trató de Le Chevalier de Stérimber Hermitage 2012 de Paul Jaboulet. Con un grado alcohólico de 13,5% y un ensamblaje de 70/ marsanne y 30% roussanme (de más de 60 años). Fermentado e hizo la maloláctica en barrica y se crío sobre sus lías con batonages periódicos durante 10/12 meses. Con casi 70€ de precio, este fue el vino más caro que catamos.
Finalmente llegó la hora del único Ródano del Sur, un Chateauneuf-du-Pape blanc. De enuvo es una zona donde dominan las variedades tintas, y concretamente la garnacha tinta es la variedad más plantada. En este caso el vino fue el Domaine de la Janasse 2015, con un grado alc. de 14% y un ensamblaje de 60% grénache blanc, 20% clairette y 20% de roussanne. El vino fermentó en INOX. La garnacha y la clairette se criaron sobre sus lías durante 7 meses en depósitos de INOX y la roussanne durante 7 meses en barricas de roble francés (8’% nuevas). Fue el último clasificado por media acotada (80,57) con la mayor desviación estándar de 4,7.
La diversidad de añadas y de ensamblajes pareció facilitar el número de aciertos en la cata, pero lo cierto es que ninguno de los 9 catadores tuvo un pleno y somos bastantes los que nos tuvimos que conformar con sólo 2 aciertos.

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Por lo demás felicitar a Pepe por la idea de la cata, la elección de la zona nos desconcertó a todos y las primeras disquisiciones antes de que comenzara a ofrecer algo de información resultaron muy desenfocadas. El perfil de los vinos, una vez conocidos era ciertamente mediterráneo y habían elementos comunes como el trabajo con la madera –con diferentes intensidades- y la cremosidad aportada por los battonages y el trabajo con las lías.

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